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Sólo la lucha nos hará libres

 

UNIDAD Y LUCHA DE LOS REVOLUCIONARIOS DEL CONO SUR

Aristas del último “Encuentro Internacional: Proyecciones de la Lucha Revolucionaria en América Latina”, realizado en Chile

Los días 27, 28, 29 de octubre se llevó a cabo en Chile el Encuentro Internacional “Proyecciones de la lucha revolucionario en América Latina”, convocado por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), organización político militar surgida en la lucha contra la dictadura pinochetista, y que desde entonces mantiene una firme oposición al modelo institucional, económico y social neoliberal continuado y perfeccionados por los distintos gobiernos de la Concertación, personificado hoy en la administración de la Presidenta Michelle Bachelet.

Desde que fuera anunciada su realización a mediados de septiembre, la actividad acaparó la atención de los medios de comunicación, el gobierno y los sectores sociales y políticos de la vida nacional, generando reacciones de todo tipo producto del contexto de movilizaciones sociales que se venían desarrollando a nivel de todo el país por aquellos días (protestas estudiantiles, 20 años del atentado a Pinochet, 11 de septiembre, etc.), y también por el carácter del encuentro, sus protagonistas y proyectos de lucha, en un escenario de franco desprestigio y corrupción de la institucionalidad política chilena.

La actitud represiva del bloque dominante desde un primer momento tenía la intención de impedir el evento, pero vista las condiciones tanto del respaldo existente como en la posibilidad de cometer el error de aparecer ante el mundo como un país antidemocrático, prefirieron la táctica del entorpecimiento; primero, con declamaciones estridentes, luego con medidas de seguridad e inteligencia de tipo general, y finalmente bajando el perfil a la actividad, aunque este ya se había instalado como un hecho político de la contingencia en un año demasiado convulsionado para los intereses del gobierno, la derecha y el modelo en su conjunto.

La presión estatal fue encabezada por el democristiano Belisario Velasco, quien por segunda vez ocupaba la cartera de interior (la otra fue bajo el mandato de Patricio Aylwin, donde aplicó el concepto de Estado Policial sobre los sectores sociales y políticos que se opusieron a la reconciliación con el régimen militar y sus crímenes impunes), el que junto con incrementar los seguimientos a personas y lugares donde se desarrollarían las actividades, declaró ante la prensa que aumentaría los controles fronterizos “para no dejar ingresar al país a nadie que tuviera problemas legales o fuera requerido a nivel internacional”, ardid jurídico con el cual se impidió el ingreso de Fernando Esteche, dirigente del Movimiento Patriótico Revolucionario “Quebracho” de Argentina, el cual había estado días a tras en el país sin ninguna restricción y llevando a cuesta los mismos “problemas legales” por los cuales esta vez se le detuvo en la frontera.

Fue tal la inquietud del bloque en el poder, que personajes como el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Baja, Jorge Tarud (PPD), aseveró que el encuentro convocado “ensuciaba la democracia chilena”, y por tal razón, solicitaría al gobierno la aplicación de la Ley de Seguridad Interior del Estado, con el fin de evitar la reunión de “grupos violentistas”. Acciones intimidatorias que según calificó un dirigente del Frente, “no hacían más que dar curso a la parafernalia represiva levantada con motivo de las últimas protestas en el país, donde el actual gobierno a pesar de su autoproclamado estilo “cercano a la gente” o “ciudadano” ha hecho oídos sordos a las múltiples expresiones de rechazo al modelo socio económico que administra, e incluso amenaza derechos y libertades básicas de las personas con métodos propios de la dictadura militar”.

Luego en la editorial del Boletín Rodriguista de octubre (publicado en www.fpmr.org), se explicó que “este tipo de encuentro por sus propósitos y características, era algo impensable pocos años atrás, de reivindicar la lucha internacionalista, antiimperialista y revolucionaria abiertamente, de ahí las bravatas del gobierno de la Concertación y la Derecha chilena…Claro, se pone en duda su legitimidad a nivel internacional, su “eficiencia” de imponer un modelo sin mediar resistencia alguna, y que en Chile no existe ningún otro proyecto que no sea el que vienen imponiendo como ejemplo a todo el Continente desde que nos transformaron en laboratorio neoliberal….”

El Encuentro por dentro
La convocatoria si bien resultó de una iniciativa del FPMR, no hizo más que representar el espíritu de convergencia de todas las organizaciones revolucionarias que enviaron delegados, apoyos explícitos, saludos o la posibilidad de sumarse activamente más adelante a una propuesta unitaria de este carácter, fundamentalmente tras el objetivo de confluir en una visión y práctica común de lucha continental antiimperialista y anticapitalista desde el Cono Sur, que siente las bases para el socialismo en esta parte del mundo. En este sentido, el temario del debate incluyó dos puntos relevantes para avanzar en estos acercamientos: análisis y perspectivas de la lucha popular a escala nacional y regional, y propuestas o ideas generales para la coordinación y convergencia de las luchas en el continente (¿Qué forma debería adquirir hoy el internacionalismo?).

En el transcurso de tres días interactuaron organizaciones con una vasta historia de lucha y otras más nuevas que aportaron su experiencia actualizada, lo que produjo gran dinamismo teórico y conocimientos de las múltiples realidades que vive la región. Entre los adherentes -aunque no todas pudieron hacerse presente-, estuvieron: el Movimiento Patriótico Revolucionario “Quebracho” y el Partido Revolucionario de los Trabajadores (Santucho) de Argentina; Fogoneros de Uruguay; Partido Patria Libre de Paraguay; Movimiento Indígena Pachacutti de Bolivia; Movimiento Revolucionario Tupac Amaru, Movimiento Cocalero Todas las Voces y Frente Patriótico de Perú; Partido Comunista Marxista Leninista de Ecuador; Ejército de Liberación Nacional y Fuerzas Armadas de Colombia – Ejército del Pueblo; Utopía Revolucionaria, Movimiento Revolucionario “Fogata” y “Gayones” de Venezuela.

En lo político, el motivo fundamental del Encuentro según la convocatoria original, era para “compartir experiencias de lucha entre organizaciones hermanas, convencidos que quienes vivimos bajo un mismo sistema de dominación, debemos inexorablemente avanzar hacia proyectos comunes, carácter continental que es imprescindible encauzar con esfuerzos políticos concretos, desde el intercambio político-ideológico, organizativo, experiencias sociales, hasta la coordinación en esfuerzos técnicos y de preparación”, a partir de que “hoy en todas apartes del mundo y en sus variadas realidades, así como por diversas motivaciones económicas, políticas, sociales y culturales, se levantan voces de rebeldía y organización, que surgen de las contradicciones propias e insuperables de la implementación de este sistema hegemónico”.

En lo organizativo, el evento contempló tres ámbitos. Una, de intercambio entre las representaciones, que ordenó los contenidos y estableció la metodología para arribar a conclusiones y resoluciones específicas, especialmente en cuanto a la aplicación práctica de las decisiones tomadas. Otra, el desarrollo de ponencias individuales sobre las realidades y proyectos políticos representados, que se manifestó en un evento de dos días con alta participación del público, tanto en asistencia como en intervenciones y consultas abiertas; etapa que contó además con los aportes analíticos de los intelectuales Néstor Kohan y Jorge Beinstein. Y finalmente, una reunión de las delegaciones con dirigentes sociales y políticos de organizaciones populares del país sede, que facilitó el contacto directo entre las realidades y propuestas en construcción a este nivel.

Resultados y proyecciones
El encuentro culminó con muchas coincidencias en materia de análisis de la realidad mundial y regional, y por sobre todo, con gran sintonía en cuanto a las necesidades y caminos a recorrer por las organizaciones revolucionarias para viabilizar una propuesta de lucha continental contra el imperio, la aplicación de los principios internacionalistas y latinoamericanistas en el proceso de lucha actual de los pueblos por su independencia y soberanía, y el horizonte estratégico en la construcción del Socialismos en esta parte del orbe.

Se precisó que el Internacionalismo exige hechos concretos, de solidaridad, intercambio y cooperación entre los revolucionarios, por lo que se resolvió iniciar un trabajo conjunto de corto, mediano y largo plazo, que aporte realmente al desarrollo de la organización y lucha popular en el continente, cualificando el intercambio político ideológico, la formación de cuadros políticos y sociales, y la difusión de la idea y la acción revolucionaria a través de medios de comunicación de alcance regional, como una proyección de las tareas estratégicas desde un espacio de trabajo continuo, sin dejar de reconocer y valorando la existencia de otras iniciativas de unidad existentes.

Este espacio de trabajo continuo, según se aclaró, no pretende ser un aparatoso referente o estructura centralizada, sino un concepto de relación entre organizaciones hermanas que interactuarán bajo la denominación de Encuentro del Cono Sur, tras el ejercicio efectivo de las tareas que se han planteado para esta primera etapa. Entre ellas: emitir un boletín trimestral que difundirá las posturas y análisis de las organizaciones adherentes, el que será reproducido en cada uno de los países partícipes de forma descentralizada; una página web que informará acerca de los conceptos de construcción del espacio país por país y cada una de las líneas de acción de esta convergencia; una agenda abierta para las propuestas de formación e intercambios políticos y sociales; y finalmente, la reproducción de esta experiencia de convergencia el año 2007 en otro lugar del continente, ampliando la convocatoria a otras organizaciones que coinciden con este espíritu de unidad y lucha revolucionaria.

La experiencia fue calificada como muy enriquecedora, ya que junto con permitir un acercamiento de proyectos diversos pero que construyen teniendo posiciones similares en lo táctico y estratégico, abrió la posibilidad de profundizar en los contenidos y formas de trabajo que hoy se requieren en la acumulación de fuerzas contra el imperialismo y el sistema capitalista en esta parte del planeta. Donde sin desconocer las relaciones y espacios múltiples de unidad y bilateralidad que se han ido tejiendo en el último tiempo a lo largo de la extensa geografía americana y caribeña, y desde ahí a otros rincones donde se resisten las desigualdades e injusticias, hacía falta un esfuerzo por parte de los luchadores del sur, en especial los más australes y orientales, de convocarse no solo para un evento, sino también para construir unidad, para tratar los problemas de la revolución del presente y el futuro desde una propuesta que los involucre.

Finalmente, el encuentro no hizo más que poner al descubierto la urgente necesidad de convergencia de los revolucionarios y la creación de sus propios espacios de trabajo (públicos o cerrados), luego de más de una década de distancia objetiva y subjetiva de sus organizaciones en el continente debido a las crisis, y por tanto la inercia de los proyectos a partir de los 90, que trajo consigo el fin o desgaste de los vínculos, intercambios y apoyos cimentados por más de 30 años de lucha, que fueron esenciales en los procesos de resistencia a las dictaduras y los enfrentamientos y victorias alcanzadas en aquella época. Vacío que fuera aprovechado posteriormente por las ideologías movimientistas y reformistas para instalar por ejemplo, conceptos de “solidaridad” caritativos o referentes internacionales tipo Foros Sociales, en los cuales se trata todo tipo de temas pero nada en contra de los enemigos de los pueblos: el Imperialismo y el Capitalismo (ahí todavía se habla de “Globalización” y “Economía Libre Mercado”).

Ciertamente estas nuevas experiencias requerirán muchos ajustes, adaptaciones a las condiciones y proyectos políticos del momento histórico; no es automático llegar a confluir con otros ni cumplir la infinidad de tareas políticas, ideológicas, económicas, militares y sociales que se presentan en un proceso de alcance continental. Pero hay que avanzar, hay que aportar a la unidad de las luchas, hay que cubrir todos los flancos de la acción política para conformar una fuerza única e indestructible por la independencia de nuestros países. Ese es el espíritu bolivariano que une a los revolucionarios de América del Sur, ese es el compromiso que sellaron en el último encuentro internacional, lo demás hay que dejarlo a la práctica, ahí donde se palpa el verdadero internacionalismo y latinoamericanismo que acompaña la actual lucha por el Socialismo…

¡Sólo la lucha nos hará  libres!