Hace algunas semanas nuestra revista tuvo la oportunidad de compartir con “Carlos”, miembro de una de las tres vertientes del Movimiento Piqueteros (Solano) nacidos en Argentina al calor de la crítica situación por la que atraviesa ese hermano pueblo, que de paso por Chile aceptó intercambiar con nosotros acerca de sus experiencias y opción de lucha frente al conflicto social y político interno.
Fue una conversación abierta, y lo primero que nos sorprendió fue enterarnos que nuestro interlocutor es un compatriota radicado desde hace muchos años en el vecino país; como él dijo, “chileno de nacimiento, pero de corazón argentino”. Así fuimos constatando leves matices de sus experiencias de acción callejera y organización de base contra el régimen militar chileno, entre mezclados con los nuevos esfuerzos de algunos sectores populares argentinos por dotarse de herramientas de lucha que resuelvan encarar decididamente al Capitalismo y sus secuelas en Argentina.
En el intento por averiguar algo más acerca de las distintas expresiones de lucha antineoliberal que en Latinoamérica se han venido desarrollando en el últimos tiempo con tanta fuerza, esto pudimos recoger en esta oportunidad...
Los orígenes
Si tuviéramos que sintetizar los orígenes del Movimiento Piqueteros en Argentina, no podríamos dejar de mencionar el fundamento central que ha impulsado a esta Organización desde su nacimiento: “la satisfacción de las necesidades básicas de la población”. Más allá de las condiciones estructurales que han sumido a los argentinos en el hambre y la miseria, nos pareció importante que Carlos nos contara de la necesidad de organizarse que ha llevado a miles de desocupados a generar nuevas alternativas de subsistencia comunitaria.
¿Cómo se origina el Movimiento Piquetero en Argentina?
“Bueno, podríamos decir que el origen del movimiento tiene sus cimientos en los hechos ocurridos en Mosconi, provincia de Salta. Posterior a los despidos masivos en la región, un grupo de personas comienza a demandar trabajo genuino y la reincorporación a las fábricas, para lo cual se toma la decisión de cortar la ruta, que es prolongada por 35 días; obviamente son reprimidos y mueren dos compañeros. Esto sucedió el año 95.
Ya en 1997, en Buenos Aires, el Movimiento Teresa Rodríguez exige los Planes Trabajar, basados en los principios de Autonomía, Democracia Directa, Horizontalidad, y fundamentados en las demandas de Trabajo, Dignidad y Cambio Social. La forma en que son enfocados estos principios y fundamentos origina una división al interior del Movimiento, conformado hasta ahora por el MTD Solano, Varela y el mismo Teresa Rodríguez.
En lo que respecta a mi experiencia sólo me puedo referir al MTD Solano que es lo que más conozco y es donde pertenezco.
Al movimiento en sí, no sólo se integran los desocupados, sino distintos sectores de la sociedad (profesionales, técnicos, etc.). A partir de los principios y fundamentos se comienza a hablar de proyecto. Los criterios apuntan a transformar el objeto en sujeto pensante. Estos criterios se plasman en un proyecto de esperanza del mañana, por lo tanto las personas que se integran al movimiento, se integran a este proyecto como sujetos, donde la dignidad se transforma en el eje central del movimiento...”
A partir de estos principios y fundamentos que rigen la organización del MTD (Movimiento de Trabajadores Desocupados), según nos señaló Carlos, es donde ellos plasman las ideas de las nuevas alternativas de organización y transformación de sus condiciones de vida. Búsqueda de alternativas, que son canalizadas mediante una visión sistemática e integral del concepto de Educación Popular como estrategia de cualificación política de los pobladores, “de acuerdo a la realidad de cada barrio”, y la realización de Talleres Productivos.
¿Cuál es el rol que cumple entonces la Educación Popular al interior del MTD?
“La educación popular apunta preferentemente al tema del trabajo, a transformar los Planes Trabajar en talleres productivos. La educación popular siempre provenía a partir de un análisis político empaquetado, pero nosotros no hablamos de la formación de cuadros sino de educación popular para la construcción de algo nuevo. Así todos van entendiendo la idea de la economía alternativa, que consiste en generar elementos necesarios para nosotros. En este sentido, apuntamos no al trabajo sobre las coyunturas, sino sobre la acción, sobre el hacer, que significa en cómo generamos nuevos espacios, cómo agudizamos la grieta del sistema. No apostamos a figuras políticas, sino a trabajo colectivo. Esto tiene que ver con la acción y cómo lograr un análisis profundo de la realidad que estamos viviendo. De ahí la articulación y un pensamiento autónomo.”
La idea de los talleres Productivos nos contó este compañero, se origina a partir de las exigencias por los “Planes Trabajar”. En el fondo por los subsidios de empleo que otorga el Estado argentino para palear las carencias que afectan a los barrios marginales del gran Buenos Aires.
Estas exigencias, que a primera vista parecieran tener un carácter netamente instrumental y asistencialista, serían según este movimiento, una de las bases en que se sustentan las demandas de los pobladores. Y precisamente la modificación de estos planes municipales en talleres productivos, marcaría para ellos un nuevo carácter al trabajo, donde el desocupado, el excluido del sistema, se transforma en sujeto pensante, reafirmando su dignidad mediante la solidaridad y el trabajo colectivo.
Esta nueva forma de romper con el asistencialismo ha ido generando en la sociedad argentina también la necesidad de crear otros espacios alternativos al sistema. De hecho, son cerca de medio millar de personas las que ya utilizan el sistema de trueque como alternativa económica a las restricciones propias del mercado.
Acerca de las formas de lucha
El cambio fundamental que ha propiciado esta forma de lucha como respuesta al neoliberalismo y las recetas ortodoxas de hacer política en Argentina, ha sido la implementación del principio de horizontalidad a nivel social, a través de las asambleas populares con carácter resolutivo. Este método atraviesa incluso las relaciones con otros movimientos o fuerzas sociales y políticas de la sociedad argentina, y tiene como sustento los acuerdos tomados abiertamente, con transparencia y honestidad. Conceptos que son trabajados y conducidos a nivel barrial mediante sus propios talleres de educación popular.
Todos estos argumentos han originado una estructura organizativa propia del Movimiento, que abarca desde los equipos de trabajo de cada barrio con sus respectivos encargados, hasta las asambleas barriales e incluso, como lo llamaríamos acá, comunales.
¿Cómo entienden el proceso de construcción al interior del movimiento?
“Al interior del movimiento (Solano) se fue produciendo un cuestionamiento fuerte al determinismo histórico, lo lineal, las viejas formas de construcción, lo que trajo consigo una convergencia de ideas, sobre todo en la Horizontalidad como una nueva forma del hacer. Sobre la base de este planteamiento se generan las Asambleas Barriales como nueva forma de hacer, para que el pueblo sea el protagonista y evitar así las estructuras de mando. Aquí el mayor mando del movimiento descansa en las Asambleas, con sus respectivos delegados por área de trabajo, aquí se debaten los criterios, como por ejemplo el uso de la capucha, que finalmente quedó determinada como potencial político e identidad política, y otros criterios que se relacionan con las formas que asumimos en la lucha y en la coordinación con otras instancias participativas. Así mismo, la democracia tiene que ver con la libertad de generar propuestas y respetar esas propuestas. No interferir en el proceso de desarrollo de las asambleas.”
Desde entonces, nos explica este hermano, que las formas en que se plasma el accionar del movimiento, va desde la alteración de la cadena productiva, provocada por los “cortes de ruta” hasta la implementación de la Autodefensa como medio político para la consecución de los diversos objetivos y fines determinados por la organización. Es decir, como una forma no tradicional en la gran Argentina, de abrirse espacios políticos (cabe recordar que las históricas expresiones de hacer política en este país hasta la crisis, no superaban las típicas disputas al interior de los espacios sindicales y en otros creados por los propios partidos tradicionales).
Dicha praxis política, ha llevado incluso a posicionarlos como un nuevo paradigma frente a otras organizaciones. Argumento que ha sido cuestionado por el mismo movimiento, pues manifiestan categóricamente: “...somos un enigma dentro del paradigma; consideramos que no queremos ser vanguardia, sino un síntoma”.
Sobre Proyecto
Ante la observación respecto a que tanto esfuerzo sin contar con un proyecto político elaborado desde esta experiencia, podía a la larga debilitar al movimiento e incluso hacerlo caer en un espontaneísmo exacerbado, nos respondió diciendo que el practicismo en las formas de lucha ha ido generando un proceso de construcción popular, pero el tema del Poder aún no es discutido con profundidad, y aunque en algunos momentos se ha hecho explícita esa necesidad, por ahora y en el estado de desarrollo del movimiento, sólo era posible mantenerlo implícito, pues sería prematuro para ellos plantearse un dilema de esa magnitud, en el actual momento de la organización y sus fines inmediatos. Lo que sí existe, es el reconocimiento de que “...si no hay un análisis político, se pierde en la lucha”. Agregando además, que “cuesta llegar a ese debate político (toma del poder), por la heterogeneidad del movimiento... La misma crisis va a generar ese debate en un momento determinado. La idea es el intercambio de experiencias, ir caminando y enriqueciendo las experiencias.”
La situación en el país
Según la visión del movimiento frente a la situación general que se vive en Argentina, lo primero es constatar que el efecto de la dominación capitalista es favorecido por el fortalecimiento del sistema de dominio. “...Se plantea que el gobierno es débil. Sí, el análisis puede ser correcto. Pero el sistema de dominación es fuerte. El Estado es garante del FMI. El que se vayan todos no es el tema...”
Respecto a la tesis que en Argentina se vive un posible estado prerevolucionario. La visión del movimiento no se aventura ante dicha teoría: “...se plantea una situación prerevolucionaria, bajo las viejas formas puede que sí, pero el pueblo en general, no. Falta tiempo. Los análisis tienen que ajustarse a los tiempos reales. Las asambleas son una opción fuerte, pero no se visualiza una toma de poder. Hay un gran salto, pero falta un poco. Eso tiene que ver con el desafío, unidad, coordinación y que el pueblo sea sujeto, protagonista. Cuando esta condición se cumpla, ya viene la revolución”.
En cuanto a como se enfrenta el tema de los Presos Políticos en el movimiento, dicen que existe un claro reconocimiento a todo luchador social como preso del sistema. Por lo tanto, la conceptualización de los presos políticos en Argentina, abarca más allá de lo que comúnmente se puede conocer (perteneciente a una orgánica política determinada). “...cualquier compañero que caiga, es reconocido como tal. El análisis del análisis, no sirve. Ante cualquier hecho político, piquete!! Existe un reconocimiento a todo luchador detenido, sin importar el color. Y este hecho se demuestra en acciones concretas”.
El último punto que nos pareció importante profundizar, es sobre su posición ante el tema de las elecciones. Donde el movimiento piqueteros MTD Solano, ha expresado un rotundo rechazo al sistema electoral como forma de construcción; en especial, en el marco de las elecciones presidenciales que deberá enfrentar el pueblo Argentino en Marzo del año próximo...
¿Cuál es la postura de ustedes ante éstas?
“No apostamos por este tiempo. El cambio social, no se hace así. Se hace con todo el pueblo como verdadero protagonista. Al no estar de acuerdo con las elecciones, no se vota de ninguna manera. Ni en blanco, ni programático, ni nada. Indiferentes frente al tema, pero con una opinión y decisión clara”.
La línea seguida por este movimiento, reafirma una vez más la inmensa crisis por la cual atraviesa Argentina. Claramente se plantean que después de marzo, lo más probable es que vuelva un decaimiento generalizado de las esperanzas de la gente. Donde lo más seguro es que se produzca “un crecimiento del movimiento, motivado precisamente por el desencantamiento de la política”. Condiciones que permiten prever una fuerza mayor del movimiento social y político en función de la defensa de sus intereses y demandas, y posiblemente hacia la consolidación de una fuerza popular sustentada en un proyecto revolucionario y consecuente como el que soñó el Ché para su pueblo.
Las cartas están a la vista entonces, y es tarea de los revolucionarios Argentinos salir fortalecidos de este desafío...