Para soñar y cantar, para reír y llorar siempre habrá tiempo. También para luchar por un mundo justo y solidario. No importa lo que digan, no importa como se nos tilde, no importa las mofas ni las burlas, la necesidad de un mundo diferente no ha muerto. Por el contrario, hoy tal vez se hace más necesario que nunca el ser capaces de enfrentarse a la indolencia, al escepticismo y al derrotismo de muchos para, con toda la fuerza de nuestras convicciones decir: Basta, basta de explotación en todas sus formas, a la pobreza, a la prostitución infantil, al desamparo juvenil, a la marginación de nuestros pueblos originarios, a la contaminación ambiental, al consumismo enfermizo, a la mediocridad cultural. Basta de un sistema deshumanizador que ofende la dignidad humana , viéndola y comprándola cual mercancía, matándola de a poco o de a golpe, llenándola de supermercados y de tarjetas de crédito, agobiándola de mentiras e hipocresía.
Por ello, auto convoquémonos, pues nadie lo hará por nosotros, nosotros somos el pueblo y tenemos el derecho a construir un camino propio, atiborrado de colores, porque no tenemos que pedirle permiso a nadie para irisar el sendero de nuestra propia historia.
Esta es una convocaría ambiciosa, pues supone asimilar y superar derrotas, deshacernos de partidismos estrechos y sectarios que a nada conducen, supone trascender la situación actual que nos mantiene bajo distintas formas de dominación. Construyamos juntos, codo a codo, paso a paso, el derecho a soñar y realizar la sociedad libre y solidaria que los poderes económicos y políticos nos niegan día a día . Claro, porque décadas de exclusión, de la ilusión de democracia, nuestro propio temor y desconfianzas sembradas por otros, nos han sumido en la peor de las miserias, la miseria del consumismo, el individualismo y una inhumana sobreexplotación. Solo nosotros encontraremos la respuesta.
Entonces gritemos a todo pulmón y al que quiera oír que estamos y seguimos de pie, que jamás hemos claudicado, que jamás nos callarán. Que no ha sido fácil asumir nuestras derrotas y limitaciones, el aprender a pensar de nuevo. Pero en eso estamos, reconstruyendo un sueño que jamás ha desaparecido, porque no han desaparecido ni la pobreza, ni el hambre ni la injusticia. No ha desaparecido la necesidad de un Chile distinto. La sociedad en que vivimos es injusta, se basa en la explotación, es excluyente, es engañosa, nos hace más pobres y nos contamina los pulmones, el corazón y la mente. Ni la pobreza, ni la injusticia social , ni la exclusión política, ni la degradación ambiental pueden resolverse en el marco de un sistema capitalista. Este sistema solo puede resolver la existencia material de un grupo insignificativo de la humanidad y , que duda cabe, nosotros somos el resto.
Ellos tienen el poder, pero nosotros poseemos algo que ellos jamás tendrán: la Dignidad. Nunca podrán entender que el poder no es la casa de gobierno, ni los ministerios ni los cuarteles militares, ni la persona del viejo dictador, ni su risa, ni su raja, ni su burla, sino lo que hacemos día a día por ser auténticos y diferentes a sus estrellas de televisión barata. El poder no está en un edificio, ni en las autoridades que los habitan, ni la ideología que supuran como un veneno adormecedor,
sino en lo que estamos dispuestos a hacer para ganarnos el derecho a soñar y hacer realidad un mundo mejor, sin representantes, ni interlocutores autodenominados y vitalicios. Porque la libertad no se mendiga, simplemente se ejerce y se construye; desde abajo; como nace la música, como germinan los frutos que plantamos, como nace la vid y el vino, como refulge un rayo de luna, un grito en la selva, un abrazo de hermanos.
Construyamos nuestro propio poder, sin pedirle permiso a nadie, sin esperar nada de nadie y menos en los vendedores de ilusiones que han transformado a la mayoría de los chilenos en pobres a plazo. Y sabemos que no es fácil transitar la senda de la liberación, pero estamos dispuestos a cambiar el mundo cambiándonos a nosotros mismos, Por ello asumamos que se requiere una nueva cultura que nos transforme en protagonistas organizados, conscientes y movilizados por nuestros derechos fundamentales, generando nuestra propia identidad. Seres distintos, rebeldes con causa.
El proceso de la humanidad sería inexplicable sin la existencia de los ideales, los principios, los sueños y la esperanza.
Todas las ideas y logros innovadores en su origen y en sus inicios siempre fueron considerados como una utopía.
Una vida sin ideales y principios no es una vida. Una vida sin esperanzas no es una vida.
El ser humano ha creado lo existente, el ser humano puede y debe cambiarlas.
La participación y una mejor vida dependen de tí, de nosotros.
Con tu intervención y trabajo, y la de muchos, podemos crear un mejor país, de acuerdo a lo que queramos.
Si hermano: de eso se trata, de rebelarse contra la profunda injusticia de una sociedad subdesarrollada con aires de moderna y pos moderna donde señorean la pobreza y la miseria. Y porque nos indigna la mentira, la mediocridad y la cobardía de la clase política, nadie nos puede arrebatar la honra de ser .. Así, con la simple alegría de no sucumbir ante el microondas, el celular y esta mierda de democradura, iremos construyendo poco a poco, paso a paso, la garúa de la dignidad para que algún día cualquiera se transforme en tormenta imparable, pensando juntos el país en que queremos vivir, porque somos libres de pensar que es posible una sociedad diferente. El futuro depende de nosotros y de lo que seamos capaces de hacer hoy. No podemos, ni debemos esperar mas que una cúpula partidaria pretenda pensar por nosotros para coartarnos o cooptarnos.
Sabemos que es un desafío enorme, titánico, pero nada de esto nos debe asustar, pues reivindiquemos aquí y ahora nuestro derecho a soñar. Y soñemos.
desoBDC, ser tu mism@ es la revolución ....