La formación de un grupo de países amigos en Brasil para buscar soluciones a la situación venezolana, parece una buena intención; si existirá realmente el deseo honrado y solidario de ayudar en solucionar la crisis, pero, cuando existe un deseo intencionado y de presión para participar en dicho grupo, ya no parecen tan amigos, sino, más bien, el de buscar un espacio a quienes en actitudes no claras colaboraron, participaron y promovieron la intentona fascista que depuso al presidente Hugo Chávez y proclamó a pedro el breve, reconociendo y justificando la asonada fascista. Concretamente me refiero a los gobiernos de España y los EE.UU. dirigido el primero por el jefe de gobierno Aznar y el Norteamericano encabezado por el presidente George Bush, incluyendo a los gobiernos de Chile, México y Portugal que de una u otra manera justificaron el golpe fascista e hicieron comentarios en restaurar la democracia. Sólo Cuba y Brasil no se sumaron a tan vergonzoso episodio.
Las presiones ejercidas por el representante del presidente Bush, el narcoterrorista y fascista Otto Reish, vocero de la mafia anticubana de Miami, sobre el secretario General de la OEA César Graviria obliga a éste a que lo incluya en la reunión que se realizaría para conformar un grupo de presidentes de naciones amigas que ayudarían al Secretario General a buscar una solución al conflicto venezolano. Esta acción cambió el contenido y la esencia de dicho grupo, si analizamos quien son los otros gobiernos que lo conforman podemos decir que el gobierno mexicano, el Presidente Vicente Fox y su triste célebre ex ministro de Relaciones Exteriores Jorge Castañeda, tuvo una posición ambivalente y en ningún momento condenó la acción fascista. Lo mismo sucedió con su homólogo, el chileno Ricardo Lagos, que junto a su Ministra de Relaciones Exteriores Soledad Alvear, se solidarizaron con el golpe y en claro reconocimiento llamaron a prontas elecciones debiendo posteriormente retirar a su embajador en Venezuela.
Sólo el gigante sudamericano, Brasil hará todo lo posible por trabajar honradamente en busca de solucionar el conflicto y cooperar. La idea de crear el mencionado grupo fue impulsada por el presidente de Brasil, Luis Ignacio Lula da Silva, a pedido de su colega venezolano, con el objetivo de ayudar a buscar una solución pacífica al conflicto de su país. La idea central siempre fue que fueran cuatro países latinoamericanos, a ésta se unieron los imperialistas del pasado y los actuales, quienes han estado hundidos hasta el cuello en las asonadas del once de abril del pasado año y en las actuales acciones punitivas de los fascistas venezolanos.
Veamos cuales son los antecedentes de los dos principales asesores y financieros del pasado golpe fascista y de los actuales acontecimientos delictivos de la contrarrevolución derechista de Venezuela y sus secuaces españoles y estados unidenses.
Para ninguna persona más o menos informada es un secreto que funcionarios españoles y estados unidenses participaron en la conspiración que encabezó Pedro Carmona, líder de Fedecamaras. Golpe de estado cívico-militar al estilo estadounidense; oligárquico, de ultraderecha, de igual corte al golpe de estado fascista dado por Pinochet en contra del gobierno constitucional chileno de Salvador Allende, legitimado por el “cuarto poder”, la prensa, radio y televisión con amplia participación en la conjura. Ha sido tan calcado que al igual que en Chile actuó la CIA, el Embajador y la embajada de los EE.UU y de militares de alto rango de las fuerzas armadas norteamericanas. El nuevo ingrediente a este cocinado golpe ha sido la participación del gobierno español encabezado por Aznar.
Entretelones de la conspiración Española
El apoyo prestado por el gobierno español al golpe ha sido reconocido por ambos gobiernos, la coordinación entre el embajador español en Venezuela, Manuel Viturro de la Torre y el Norte Americano Charles S.Schapiro. Estos dos en coordinada acción acudieron juntos a una entrevista con el fascista presidente del “gobierno provisional”. Anterior al golpe mantuvieron un sinnúmero de encuentros; esta filtración de la información salió del corresponsal de radio Nacional de España en Caracas. Ninguno de los gobiernos desmintió o confirmaron la noticia.
El 12 de abril los ministerios de exterior de los EE.UU. y de España dieron a conocer una declaración conjunta donde trataron de justificar sus acciones terroristas afirmando textualmente que “Los gobiernos de Estados Unidos y de España, en el marco de su diálogo político reforzado, siguen los acontecimientos que se desarrollan en Venezuela con gran interés y preocupación, y en contacto continuo". Los dos gobiernos "declaran su rechazo a los actos de violencia que han causado una cantidad de víctimas", "expresan su pleno respaldo y solidaridad con el pueblo de Venezuela" y "expresan su deseo de que la excepcional situación que experimenta Venezuela conduzca en el plazo más breve a la normalización democrática plena". Recordemos como el Ministro de Relaciones Exteriores de España Jopsep Pique el día 12 de abril “manifiesta su confianza en el gobierno de transición en cuanto al respeto de los valores e instituciones democráticos, con el fin de superar la crisis actual".
Una vez que el presidente Chávez fue devuelto a su cargo por los militares leales, la primera reacción de Piqué fue solicitar que se “garantice la Libertad de prensa” y agregaba descaradamente que “los nuevos responsables en Venezuela deben saber que la comunidad internacional puede estar en disposición de prestarles toda su solidaridad en este difícil trance, pero tienen que hacer las cosas con el máximo rigor y responsabilidad posible” .
El mismo 12 de abril, el Presidente del gobierno español, José María Aznar, mantuvo conversación telefónica con el fascista y golpista Pedro Carmona. Aznar en ningún momento condena el golpe y como colofón en una declaración imperial e ingerencista propia de quien se cree que todavía vive en la época colonial, el día 14 de abril el portavoz del Partido Popular, Gustavo de Aristegui, dice: “Que la política exterior chavista era cada vez más errática y desafiante” y agrega ”el gobierno español hizo lo que debía, tratar de encausar los desmanes del presidente de un país clave en la región” agregando que debía defender sus intereses económicos y consulares.
Para confirmar el carácter ingerencista del gobierno español y de su embajada en Venezuela, el 21 de abril en una reunión desarrollada en la embajada española, el embajador Viturro orientaba a su personal al de más alto rango en dejar en claro la estrategia a seguir en lo adelante, insistir por todo los medios que el gobierno de Chávez debe convocar a un referéndum para modificar la constitución y adelantar las elecciones, en pocas palabras el mismo mensaje de su controlador el embajador de los Estados Unidos, Schapiro.
Participación Norteamericana
La ingerencia de los EE.UU. en los asuntos internos de los países latinoamericanos no es nada nueva, cada vez que ve peligrar sus intereses y el de las transnacionales de su país comienza una escalada de acciones que generalmente han culminado en golpes sangrientos donde los perdedores siempre han sido los sectores populares; de ello, los mejores ejemplos han sido los golpes dirigidos por sus embajadas y la CIA en coordinación con las fuerzas armadas adoctrinadas y dirigidas por ellos en Brasil, Argentina y Chile.
En Venezuela han aplicado los mismos métodos, pero al no contar con las fuerzas armadas a su favor les ha salido mal la receta hasta ahora, pero, veamos cuales han sido los pasos de este miembro del grupo de “países amigos”.
El Coordinador Internacional del Golpe fue el General Raúl Salazar, ex embajador de Venezuela en Madrid hasta el 11 de abril; este es un hombre de los Estados Unidos y de la CIA desde que era capitán, así lo señaló una fuente del consejo de seguridad venezolano. Coordinó todas las acciones bajo la venia del gobierno español y de los Estados Unidos.
La participación de militares estadounidenses en la planificación y dirección del golpe fascista contra el presidente Chávez está confirmada. El teniente coronel James Rodger y el coronel Ronald McCammon, dirigieron y asesoraron a los generales alzados. El puesto de mando estaba ubicado en el quinto piso de la Comandancia del Ejército Venezolano.
Quiénes son estos personajes: James Rodger, es un especialista en trabajo conspirativo y gran experiencia en organizar golpes militares. Según declaraciones del ex agente de los servicios de la marina de los EE.UU. Wayne Madsen, al periódico londinense The Guardian el 29 de abril del pasado año: “ el coronel Rodger, asesor militar destacado a la embajada de los EE.UU en Caracas fue allí a preparar el terreno”.
McCammon, oficial de inteligencia jugó un importante papel en la dirección del golpe. Al igual que en Chile durante el golpe de Pinochet, tres naves de la marina estadounidense navegaron en aguas jurisdiccionales venezolanas sin autorización del gobierno, cerca de La Orchila. El avión en el que pretendía secuestrar a Chávez desde la isla de La Orchila pertenecía a un banquero paraguayo, pero el avión tiene matrícula de los EE.UU. y el plan de vuelo tenía como destino Puerto Rico, territorio bajo la dominación norteamericana.
La noche del 12 y la mañana del 13 se realizaron llamadas desde el departamento de estado y el pentágono donde se impartieron orientaciones a Pedro Carmona por el embajador Schapiro. Y por el coronel Hakins, quien estaba ubicado en la embajada de EE.UU. en Caracas al general fascista Efraín Vásquez y a los mandos castrenses plegados a la asonada.
La agencia privada de inteligencia de los Estados Unidos, Strafor, ha vinculado y comprometido a la CIA en la preparación y financiamiento del golpe y quien tenía la dirección política del mismo es el ex sub secretario de Asuntos Americanos, el ex embajador en Caracas, mafioso terrorista a sueldo de la CIA, implicado en el escándalo Irán-Contra y vinculado a la mafia fascista narcotraficante cubano americana de Miami, el señor Otto Reich.
El portavoz de la Casa Blanca Ari Fleischer, reconoció de inmediato al gobierno de Carmona.
Republica Dominicana, fue la sede donde se reunieron los golpistas, el prófugo de la justicia venezolana y ex presidente Carlos Andrés Pérez, Carlos Ortega de la CTV, diputados republicanos de los Estados Unidos y el ex asesor del Departamento de Estado, Thor Havvoresn, y a través del Fondo Nacional para la Democracia, la CIA envió millones de dólares a organizaciones opuestas al gobierno bolivariano de Chávez, principalmente a la corrupta dirección de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) . Recordemos que 20 días antes del golpe de estado es sustituida en el cargo la embajadora Donna Hrinak y remplazada por el agente de la CIA, Charles S. Schapiro, quien fuera agregado militar en Chile durante el golpe fascista de Pinochet en contra de Salvador Allende, agregado militar en El Salvador y en Nicaragua durante la guerra sucia contra ambos países.
Los vínculos entre EE.UU, España y la derecha fascista golpista venezolana se encuentran en manos de Gustavo Cisneros, quien cuenta con grandes inversiones en España, gracias a la ayuda prestada por el gobierno de Felipe González; por la parte de los Estados Unidos, es amigo y compañero de pesca del ex presidente Bush padre; es testaferro del ex presidente Carlos Andrés Pérez, prófugo de la justicia venezolana por corrupción. Daniel Romero, quien fuera nombrado por Carmona, Procurador General, ha sido secretario privado de Carlos Andrés Pérez y asalariado de la organización Cisneros.
La conspiración organizada y dirigida por el gobierno de los EE.UU, pretendía una vendetta en contra del gobierno Bolivariano y el Presidente Hugo Chávez por impedir que una sociedad petrolera norteamericana vinculada estrechamente a Bush y a la española Repsol se apoderara de Petróleos de Venezuela S.A.; Gustavo Cisneros también dentro de esta componenda pretendía obtener para sí altas ganancias y participar en la apropiación de la reserva del estado venezolano sobre el subsuelo.
Otra importante acción contrarrevolucionaria dirigida desde el país del norte ha sido los centros de cómputos que dirigen los atraques de buques tanques petroleros y que a la vez mantienen y realizan operaciones claves dentro de las refinerías y la entrega de gas. Los contrarrevolucionarios fascistas en alianzas estrechas con la empresa mixta INTESA y su socia la SCIENCE APLICATIONS CORPORATION S.A.I.C., transnacional de la informática, y quien realmente controla y dirige todos los procesos productivos. Esta empresa informática cuenta entre sus directores connotados ex-secretarios de Defensa de los Estados Unidos, ex directores de la CIA y generales retirados, entre los que se estacan Wayne Downing (comandante en jefe de las fuerzas especiales de USA) y JASPER WELCH, ex coordinador del Consejo Nacional de Seguridad. Estas acciones demuestran hasta donde han llegado los diferentes funcionarios y representantes de las transnacionales norteamericanas y las manos de los altos mandos de las fuerzas armadas y la Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA).
Como colofón podemos decir que el secretario de Estado, a quien se le ha olvidado su color, ha dicho que Estados Unidos apoyaría un gobierno “de transición”. Los del Banco Mundial lo mismo de boca de James Wolfensohn. Junto a estos funcionarios también han participado los oscuros y tenebrosos Elliot Abrahams, ex funcionario del gobierno de Reagan, fascista que para nada le importó los más de 300.000 asesinatos en Centro América, y John Negroponte, dirigente y organizador de los escuadrones de la muerte en Honduras y responsable de desapariciones y asesinatos de miles de personas incluida víctimas de los propios Estados Unidos, y hoy premiado con la representación de USA en las Naciones Unidas.
Como podemos ver y decir sin la menor duda a equivocación que la política exterior de los Estados Unidos se encuentra en manos de criminales que pueden ser juzgados por cualquier tribunal internacional por los delitos cometidos en las pasadas décadas y en las actuales.
Cómo confiar en el gobierno de los Estados Unidos, cuando no sólo ha sido el inventor y el artífice de todo lo que sucede en Venezuela; cómo podemos creer la barbaridad de considerarse país amigo del pueblo venezolano y cómo aceptar su participación cuando es promotor, financista, auspiciador, orientador, benefactor y cobijador de la camarilla terrorista fascista venezolana.
Seguir argumentando y dando a conocer otras colaboraciones sería interminable; los lazos entre las empresas transnacionales, los gobiernos de España, de los Estados Unidos y la oligarquía financiera venezolana. Los partidos COPEI, Primero Justicia, La Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA), La Fundación Iberoamericana y el Opus Dei, la Iglesia Católica, los bancos de Caracas, Banco Universal y del Instituto Venezolano de Cultura Hispánica son algunos de los cabos que hay que atar para conocer la magnitud del golpe fascista orquestado por la derecha venezolana y propagandizado por todos los medios de comunicación de América que están en manos de los mismos complotados y sus amigos de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).
Lo concreto es, que no pueden existir a la misma vez países implicados en los más sucios manejos de la conspiración fascista en contra el pueblo de Venezuela y su presidente constitucional Hugo Chávez y a la vez “amigos” que traten de buscar soluciones pacíficas de salida al conflicto generados por estos mismos que hoy se dicen amigos, concretamente: Estados Unidos y España, participantes directos en los hechos y acciones y de un Chile, México y Portugal, países que de una u otra manera aceptaron y justificaron dichas acciones, con una solo excepción: BRASIL.