A fines de este año, la conmemoración del 20 aniversario del FPMR será la coronación de una etapa trascendental para el Rodriguismo durante el 2003, que hoy queremos compartir y difundir tal como lo hicimos cuando anunciamos el inicio del debate y sancionamiento del nuevo proyecto político del Frente, a partir de la amplia participación de los propios Rodriguistas y nuestro entorno político y social.
Entonces, el objetivo fundamental no estaba en cuestión; hay que luchar por la revolución, por una sociedad más justa y libre que llamamos socialismo, y en nuestro caso el contenido de la discusión fue cómo hacerlo, con quienes y con qué instrumentos. Somos una organización joven que recién empieza a caminar, tenemos la posibilidad de tomar en cuenta nuestra experiencia y las del resto de los luchadores sociales del país y del continente. Nuestros éxitos operativos de años anteriores están lejos de ser un lastre (lo serían para quien pretenda insertarse en el sistema establecido), y nos enorgullece contar con ese legado del cual rescatamos sus rasgos y principios esenciales.
Paso a paso hemos ido resolviendo
A comienzos del año 2001 se publica el documento “Búsqueda de un nuevo proyecto del FPMR” y se da inicio a la discusión y resolución de sus contenidos. En ese entonces decíamos: “ Este Frente que tenemos hoy se resiste tenazmente a ingresar inerme al mundo de la espera, no acepta el encierro del consumo y la supervivencia. Los Rodriguistas pretendemos seguir siendo consecuentes con el sueño de nuestros héroes, queremos hacer y consolidar la esperanza, creemos que se puede llegar a vivir con dignidad. Tenemos un país, tenemos un pueblo, tenemos una historia de todos y una nuestra, tenemos la imperiosa necesidad de seguir luchando por lo que creemos...”
Este debate interno tuvo como escenario un quehacer orientado por un sentido general de construcción política a partir del avance de la organización popular, y se basó en una consolidación política ideológica como primer paso para poder hablar con seriedad de incidencia social y política. Para que todo ese esfuerzo tuviese coherencia (construcción de adentro hacia afuera), también hubo que ampliar tanto en contenido como en forma (nuevos mecanismos) nuestra democracia interna, el debate político-ideológico horizontal en sus diversas materias: la política sectorial, nacional o internacional, las coyunturas, y también la discusión política aplicada a nuestra organización, a la vida interna, a sus problemas de todo tipo, sobre todo si ellos incidían en el trabajo directo.
La necesidad del proyecto y el instrumento político
Hoy las definiciones que estamos asumiendo no tienen otro objetivo que vigorizar la praxis del FPMR como una parte activa y constructiva de la lucha libertaria que en todo el mundo se alza contra aquel “tirano inmemorial”; el imperio y su “neoliberalismo”, que es resistido por todos los sectores que se oponen a sus afanes de conquista y colonización militar y económica en el contexto de la crisis del capitalismo a escala mundial. La historia revela que los imperios en su decadencia muestran su faceta más corrupta y violenta, y lo que vemos en Chile y el planeta es posible que responda a esa ley natural, por lo cual será tarea de los propios pueblo definir con dignidad el rumbo o la salida a esta situación.
Lo cierto es que la izquierda y los sectores populares que luchan por la verdadera transformación social no pueden ni deben prescindir de un instrumento político organizador, primero porque los cambios no vendrán de forma espontánea -sobre todo visto el predominio ideológico del sistema sobre los medios de comunicación de masas-, y luego, porque tenemos en frente a un enemigo poderoso y bien organizado que se opondrá con toda su fuerza a esta transformación. Esto se ha visto corroborado en los hechos durante las masivas explosiones de lucha social ocurridas en Argentina, Ecuador y Bolivia, luego de las cuales el sistema (no confundir con los gobiernos de turno) ha logrado en general mantener su estabilidad.
La pretendida contraposición entre los llamados movimientos sociales y las organizaciones políticas sólo puede existir como problema teórico con base objetiva cuando esta última lo es en el sentido burgués del término: un aparato en el cual sus integrantes tienen como “profesión” participar en el juego político institucional, defiendo intereses ya sea de sus propias orgánicas o de sectores y clases sociales afines al sistema. Un partido u organización política cuyo objetivo es transformar la sociedad sobre la base de acabar con la explotación y la opresión en todas sus formas y cuya estructura no está edificada sobre el oportunismo, no debiera tener ninguna contradicción de fondo con una organización social genuina.
Perspectivas inmediatas
En resumen, la búsqueda de un nuevo proyecto para el Frente no ha sido un proceso sencillo, pero hoy podemos decir que la organización ya cuenta con una síntesis ordenada de las posiciones políticas e ideológicas que sin duda sustentarán su etapa final de decisiones: el primer congreso rodriguista, evento inédito en esta breve pero intensa historia, en donde se oficializará el Proyecto Político, sus objetivos estratégicos y tácticos; así como sus principales líneas políticas particulares. También será el mecanismo general para elegir la nueva Dirección de la organización en función de dicho proyecto.
El Primer Congreso Rodriguista será un hito importante en nuestra vida política, pero lo más importante es que sus consecuencias prácticas sean un efectivo aporte al proceso de organización, convergencia y lucha popular de todos los patriotas dignos, en Chile, Latinoamérica y el globo, por un mundo sin explotación, opresión ni barbarie.