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Helicóptero de rescate

DOCUMENTOS Y APORTES


REFLEXIONES Y PROPUESTAS DE CONSTRUCCION

Con satisfactorios resultados en asistencia y participación logró realizarse a fines del año recién pasado, el seminario “Proyectos y Construcciones actuales, Revolución y Socialismo”, con el cual los rodriguistas, en víspera de concluir su nuevo proyecto político, quisieron cotejar junto a otras organizaciones hermanas, sus propuestas tácticas y estratégicas camino al primer congreso político que enfrentará el FPMR en sus casi 20 años de lucha.

Cabe señalar que los contenidos de la convocatoria no fueron elegidos al azar o forzados por una postura sobreideologizada; mas bien se esperaba reconocer los matices teóricos y las posturas sustanciales que rigen hoy el comportamiento práctico de algunas de las construcciones vigentes en el campo popular chileno, en una época caracterizada por condiciones tan adversas para este tipo de alternativas.

El encuentro como tal
Como oportuno fue calificado el evento por organizadores e invitados, ya que junto con aportar con este tipo de actividades al acercamiento de diferente experiencias de círculos de la izquierda y los revolucionarios chilenos en la reflexión, la propuesta y posibles perspectivas en función de la Revolución y el Socialismo, surge la posibilidad de exponer conclusiones que en materia de síntesis han alcanzado las organizaciones políticas y sociales populares durante este largo período de crisis y rearticulación.

En un ambiente distendido, rienda suelta dieron los expositores a sus posiciones, diferencias y afinidades, con las cuales conviven a diario en poblaciones, universidades y espacios de trabajadores organizados, bajo la aspiración casi unánime de reactivar un movimiento popular independiente y desde la base; terreno donde se prueban en definitiva las visiones ideológicas, políticas y organizativas. Por lo mismo se aplicó en este seminario, un esquema donde lo que en realidad se confrontara fueran contenidos y no expositores u organizaciones innecesariamente, para que la concurrencia a través de sus opiniones y preguntas sacara sus propias conclusiones (objetivo central de espacios como estos).

En términos metodológicos el desarrollo del seminario se trabajó en dos ejes: uno político y otro social. En el Eje Político expusieron: Rodrigo Ruiz de la organización La Surda; Horacio Díaz de los Colectivos de Trabajadores (CCTT); Daniel Núñez de la Comisión Política del Partido Comunista de Chile; y Leonardo Tapia de la Dirección Política del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR). Mientras que en el Eje Social participaron: Rodrigo Apablaza, estudiante secundario del Instituto Nacional; Víctor Vásquez, estudiante de la Universidad de Chile; Cristina Romo del Centro de Formación Araceli Romo (CENFOCAR); y Ramón López, dirigente sindical de la Corriente Revolucionaria. Se excusaron de no poder asistir, los compañeros de los Grupos de Acción Popular (GAP) y el representante mapuche del “Kolectivo Lientur”.

En el eje político por una cuestión de especificidad, se sugirió a los expositores partir fundamentando aspectos de sus programas y las modificaciones que han debido hacer a éste en los últimos años; mientras que en el eje social, se privilegió la caracterización del sujeto en el cual cada uno de los participantes estaba inserto y sus experiencias en la construcción de alternativas relacionadas con un proyecto revolucionario.

Para hacerse una idea general de los contenidos tratados, damos a conocer muy sintéticamente algunos de los puntos desglosados por los expositores en el eje político:

Rodrigo Ruiz de La Surda, abrió su exposición expresando la necesidad de seguir generando espacios de debates para exponer puntos de vista, ya que lo más probable que en los años que vienen sean de grandes desafíos para el movimiento popular. Que era importante “buscar objetivos comunes y hacernos cargo de una opinión critica de la práctica de la izquierda”. Visión crítica que debía alcanzar incluso a la sobrevaloración del papel de la organización política en la construcción popular, que impediría entender que no se puede supeditar esta construcción a estructuras políticas determinadas, aunque tengan que ver sí unas a otras. Manifestándose también por la idea de construir una cultura de izquierda que permita fortalecer los aspectos subjetivos de transformación desde el quehacer social.

Reflexionando sobre la coyuntura, concluyó que el traspaso del poder de la dictadura a los gobiernos civiles, significó que la “democracia” reinstaló los poderes de representatividad, pero dejando intactas las estructuras autoritarias del poder (en el mundo estudiantil, laboral etc.) El actual régimen “democrático”, según aclaró, mantiene una sofisticada política cupular de desorganización por abajo, de destructuración de los sujetos de base.

En cuanto a las alianzas, propuso buscar alianzas no tradicionales, no sólo de organizaciones partidarias, sino de movimientos, organizaciones y esfuerzos con un carácter social, donde el problema es cómo se organiza todo ello. Consultado por la concurrencia respecto a la opinión de La Surda en cuanto a la lucha militar y electoral, respondió que en términos ideológicos para ellos ninguna tiene un rol importante, pues cada una puede ser ocupada si corresponde, aunque la organización popular debe ver como se defiende. En lo electoral indicó, que el trabajo institucional puede tener un rol importante a nivel comunal, si parte de una política de alianzas que exprese los intereses del pueblo.

Por su parte Horacio Díaz de los Colectivos de Trabajadores, inició su exposición aclarando que su organización no era ni pretendía constituirse como organización política, sino un grupos de trabajadores que se unieron 1999 a partir de un intento frustrado a comienzo de los 90 (fueron parte de la formación de la Multisindical), para hacerse parte según dijo, de lo que la izquierda no se había hecho cargo hasta entonces: una nueva teoría y práctica en este importante sujeto social, que se confronta día a día con los problemas más profundos de este sistema. Su propuesta es reconstruir formas de organización entre los trabajadores, pero teniendo en cuenta las variaciones que han tenido las formas de explotación y de trabajo: “Estamos en un periodo distinto, la precariedad laboral no sólo es contingente, en la actualidad se siente que del porvenir de la empresa depende el devenir del país, por tanto el devenir de los trabajadores. Los propios trabajadores han asumido esto ideológicamente y la izquierda no se hace cargo de esto”. Añadiendo además, que la crisis a calado tan profundo en la izquierda, que si bien de la derrota de 1973 se tardó diez años en volver a rearticularse, de mediados de los ochenta hasta ahora, han pasado 15 años aproximadamente sin poder salir aún de esta segunda derrota, ya que esta a diferencia de la anterior, no sólo fue política y militar, sino además ideológica.

Sobre temas como revolución y socialismo, aclaró que todavía como organización no se han planteado estos puntos, aunque en lo que se refiere a las alianzas, cree que los pequeños y medianos empresarios podrían ser potenciales aliados, pero en teoría, ya que ideológicamente estos sectores siguen sometido al gran capital, lo cual hace difícil en la práctica concretar una convergencia real.

Daniel Núñez del Partido Comunista, enmarcó la primera parte de su exposición en las experiencias de construcción socialista, señalando que no había existido un solo modelo, pero que sin embargo la crisis los había afectado a todos por igual. Que como antecedentes se debía considerar que en la caída del socialismo no sólo desapareció el modelo soviético, sino también otros modelos como el yugoslavo. Agregando por separado, que “la lucha actual por el socialismo no es igual a la que diseño Marx, los bolcheviques, Fidel, ya que nos encontramos con una realidad mucho más explotadora y retrograda, que es el capitalismo neoliberal. Que no es el de los sesenta que reconocía los sindicatos, los partidos políticos de izquierda en el parlamento, que industrializo, que tenia una educación y universidad gratuita, es un capitalismo que ha mutado”. Entonces, destacó, se debía avanzar y luchar en este periodo por una sociedad democrática, no sólo de derechos políticos, sino también en lo económico y social.

Expuso también a grandes rasgos, los resultados y perspectivas del último congreso de su partido, en especial en lo que respecta al “viraje táctico”, el cual según señaló, implicaría grandes cambios en la conducta del PC frente al gobierno y la relación con el quehacer social, lo cual sólo se manifestaría una vez se comenzaran aplicar las resoluciones del encuentro recién concluido.

Respecto a la lucha armada pronosticó, que lo más probable que el futuro se produzcan diferentes expresiones de violencia, ante lo cual se debía contribuir a luchas masivas, “expresiones de fuerzas y autodefensa de masas, no aparatista, sino con las masas”.

Cerrando el encuentro, expuso Leonardo Tapia en representación del FPMR, quien dando cuenta de las conclusiones y resoluciones hasta ahora alcanzadas en la elaboración del nuevo proyecto político del Frente, ratificó la opinión que el socialismo y la revolución seguían plenamente vigentes. En dicha propuesta, destacó, se define al imperialismo como enemigo estratégico, en contradicción con la supuesta “globalización”, que no es más que una forma de encubrir el carácter imperialista del actual sistema; y al neoliberalismo, como el enemigo inmediato, precisando que en este modelo no ha existido un debilitamiento del Estado como promueven sus administradores, sino un reforzamiento de sus funciones, sobre todo en lo represivo y su rol de conductor de la economía y la política del país, ya que “para instalar el neoliberalismo se ha necesitado de estados fuertes como nunca antes”. Que además, estábamos ante el comienzo del cierre de un ciclo de este modelo capitalista -lo que no significa que el capitalismo desaparezca, sino el término de una fase-, donde el futuro de lo que viene dependerá de las acciones que emprendan los explotados y marginados.

Planteó también que una de las tareas más importante para los revolucionarios en esta etapa es la creación de movimiento popular, partiendo de la noción que hoy no existe como tal, por lo cual los principales esfuerzos políticos debieran estar volcados en esta dirección, incluyendo su génesis, el sujeto social, sea este trabajador, poblador o estudiante, en la forma de movimientos sectorial u otro, retomando el clasismo histórico de los sindicatos y de las organizaciones alternativas.

Defendiendo el rol de lo político y lo social en la construcción de fuerzas, dijo “creemos como organización que no podemos construir sin escuchar al mundo social y al mundo político”. Por eso el Frente apoyaba la convergencia de los sectores políticos y los sectores sociales, pues la síntesis de esto sería una nueva expresión política. Que se debía avanzar lo más posible hacia ello, en el entendido que esta es un tercer espacio político donde unos no se tienen porque necesariamente reducirse a los otros. Un proceso hacia la unidad donde la autocrítica tendrá que ser más profunda, concluyó, “sacar lecciones de la caída de los “socialismos reales” donde la lucha política y el debate se fue anquilosando, el pueblo dejó de ser un protagonista, lo suplantó el partido, y el partido suplantó al Estado”.

Para cerrar, rescatando parte de su historia y opciones, ante preguntas del público aclaró el carácter autónomo que ha tenido y seguirá teniendo el FPMR en su desarrollo como organización, además de reivindicar el papel que deberá jugar la violencia popular en la medida que crece la organización del pueblo y sus conflictos con el sistema. Esto será parte de la acumulación dijo, “una violencia popular legítima pero eficiente”.

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