Esta conmemoración de los 17 años de vida del Frente Patriótico Manuel Rodríguez tiene un sello especial. A comienzos del siglo 21, y luego de un período de complicada búsqueda y variados intentos, que comenzaron la pasada década, la organización se encuentra en una etapa expectante de su breve vida, en la cual definiremos los principales elementos de un nuevo proyecto político que nos acerque a las sendas revolucionarias que nos vieron nacer.
En estos últimos años hemos asimilado nuestra historia, rescatado experiencias y criticado descarnadamente nuestros errores y vacíos. Hemos mantenido vivo el Rodriguismo como pensamiento político e instrumento orgánico de la misma manera que procuramos mantener viva la idea y la acción revolucionaria en estos tiempos marcados por la marejada neoliberal y reaccionaria que vino luego de la caída del "socialismo real" y las transiciones a falsas democracias pactadas entre los poderosos. La vigencia del Rodriguismo radica en su tenaz búsqueda de una alternativa propia del pueblo, que no concibe la política como la disputa ni la búsqueda desesperada de sillones en las instituciones del poder dominante.
Hoy, al calor de nuestro 17 aniversario, podemos afirmar que nuestro proceso no ha sido aislado, ha sido reflejo y parte de la reconstrucción del movimiento popular en su conjunto. Los trabajadores, pobladores, estudiantes, pueblos originarios, hombres y mujeres de diversas generaciones, ven nacer desde su seno variados intentos de construcción, experiencias de articulación e integración de sus luchas que aún siendo fragmentarios o insuficientes, constituyen una señal positiva en pos de la transformación social.
Esto constituye la continuidad de la experiencia de combate contra la dictadura, y es parte de la larga historia de la lucha de clases en Chile, de la cual mucho podemos rescatar y aprender. Nuestro patrimonio es la experiencia de lucha frontal, violenta, contra la dictadura, la dignidad mantenida hasta hoy y la no claudicación.
Rendimos nuestro solemne homenaje a todos los hermanos y hermanas que dieron su vida en esta historia de lucha, todos ellos, dirigentes, combatientes y militantes de base, son ejemplo de generosidad, humildad y entrega que el ser humano puede brindar por una causa noble y justa.
¡Qué inmensa distancia! ¡Cuánto contraste con gente como Aylwin, Frei, Lagos, Bitar, Correa, Cardemil, Longueira, etc! Ellos y sus partidos no han hecho otra cosa que administrar y disputarse los beneficios de una falsa democracia y un modelo económico explotador, salvaguardar la impunidad de los militares y civiles genocidas, defender a Pinochet de todos los intentos de enjuiciarlo, en Londres, España, Chile o Argentina.
La corrupción y desvergüenza de la clase política dominante no será para siempre, de manera silenciosa pero tenaz viene germinando la dignidad organizada de nuestro pueblo de la cual nuestros hermanos caídos son nobles representantes; a los cuales nuestro mejor homenaje es hacernos parte cada vez más activa en estos tiempos precursores de una nueva etapa de la lucha y organización del pueblo para construir una vida más feliz dentro de una sociedad más justa.