¡¡Sólo la lucha nos hará libres!!

¡¡Hasta Vencer O Morir!! Helicóptero de rescate
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¡PARA SEGUIR LUCHANDO! ... ¡Fuerza Popular, Revolución y Socialismo!




A los hermanos y hermanas que nos visitan

En esta oportunidad quisiéramos saludar a todos los que en Chile y diversas latitudes del mundo visitan nuestro sitio web, y en particular a quienes cotidianamente nos escriben compartiendo opiniones, información y variadas actividades del campo político y social popular.

El mes de marzo nos encuentra con el primer año de gobierno de Lagos, que coincide a su vez con la conmemoración de los 10 años del Informe Rettig, y los 20 años de vigencia de la dictatorial Constitución del 80. Hemos visto diversos balances y análisis, pero lo concreto es que esta administración ha seguido la tendencia fundamental de los gobiernos civiles en nuestro país, demostrando el servilismo y la complicidad de la Concertación con el empresariado y el poder militar, buscando a toda costa mantener la "sana convivencia" con estos grupos de poder, lo que produce que todos los derechos básicos de los chilenos estén sujetos y limitados según la conveniencia y tranquilidad de la clase dominante.

El interés público, los derechos económicos y sociales, el derecho a la justicia, constituyen molestas piedras en el zapato para los dueños del poder, y para comprobarlo sólo tenemos que echar un vistazo al tema de las violaciones a los DDHH, en que el gobierno hace denodados esfuerzos por defender la impunidad de las FF.AA.. Cuando Pinochet es detenido en Londres clama por el derecho a que se le juzgue en nuestro país, a la vez que plantea que este es un tema de exclusiva competencia de los tribunales, pero una vez que en Chile hay mínimos avances en dicho sentido, con penas irrisorias y amagos de procesamiento, de todas maneras se presiona al poder judicial y se crean instancias como la Mesa de Diálogo, para buscar mecanismos extra jurídicos o consensuados políticamente, para poner fin a los juicios a militares. Esfuerzos que el régimen realiza cuidando a la vez su tan preciada imagen internacional, que se puso en la balanza cuando afirmó que en Chile se podía juzgar a Pinochet.

Hemos visto una siniestra conspiración, pública y descaradamente liderada por el Gobierno, la Iglesia y las FF.AA, para impedir que haya justicia. Nos indigna pero no nos sorprende ver que personajes como el ministro Insulza, abogados como Pamela Pereira, y el flamante Cardenal Errázuriz se permiten decir que el derecho básico ejercido por familiares de los caídos y sobrevivientes de la cárcel y la tortura, de exigir justicia, es "inoportuno" o "inconveniente", o previenen contra el denominado "exceso de justicia", defendiendo tozudamente los acuerdos cupulares de la mesa de diálogo.

Estas personas se han convertido en cómplices de la impunidad, y tarde o temprano tendrán que pagar ante el pueblo y la historia por su triste papel, que a veces resulta patético, de voceros y defensores de acuerdos que sólo buscan preservar la estabilidad interna entre las cúpulas dominantes.

Análoga ha sido la conducta del Gobierno en relación con diversos conflictos sociales, luchas estudiantiles, de los trabajadores, los pobladores, el pueblo mapuche, donde la opción de la autoridad siempre ha sido privilegiar los intereses y bolsillos del empresariado nacional y extranjero, buscando un crecimiento y cifras macroeconómicas que hasta el día de hoy no se han traducido en mejores salarios, ni en más empleo (al contrario) o en mejores condiciones generales de vida para la mayoría de los chilenos, pero sí se ha engrosado las arcas de poderosos grupos económicos enriquecidos con la enajenación del patrimonio nacional y la sobreexplotación del trabajo.

Esa ha sido la tónica de estos años, pero a medida que pasan los años se ha ido produciendo el lento despertar. Despertar que se traduce en reorganización por la base, en la aparición de diferentes grupos sociales que autónomamente dan sus primeros pasos en la arena reivindicativa. Se trata de un resurgimiento que a la vez tiene formas novedosas de concepción de la política pues buscan la autogestión sin ingerencias externas, se organizan según sus estilos y necesidades practicando un tipo de funcionamiento mucho más democrático que en el período anterior, donde todos los miembros participan en las decisiones coyunturales y fundamentales y en su puesta en práctica. Con mucha flexibilidad y modestia debemos aprender de todas ellas.

En dicho marco, de forma colectiva hemos mantenido la vigencia del Rodriguismo, es decir el pensamiento político, la práctica, y el instrumento orgánico, el FPMR. No estamos por la inserción en el sistema, practicamos una concepción política que no busca espacios ni cupos dentro del poder ni cae en el círculo vicioso del electoralismo, sino que aspira a la construcción de un poder propio para el pueblo, que sin negar la realidad genera condiciones para transformarla. Nuestro desarrollo se realizará contra el sistema, y gracias a la descomposición de éste.

Puede ser que muchas veces en este camino encontremos similitudes con organizaciones populares y amigas, sobre todo en el trabajo práctico, ocasiones que aprovecharemos para aunar esfuerzos en una lucha común, y también para desarrollar conciencia y debate de ideas. Los rasgos distintivos estarán en los objetivos, en los énfasis seguramente, pero esto no se puede transformar en un obstáculo insalvable para la necesaria unidad.

Estamos ahora por dar término a una larga discusión y construcción de las bases del Proyecto Político Rodriguista. Para ello necesitamos de la concurrencia y aporte de todos los militantes, simpatizantes, amigos y organizaciones cercanas. Nos estamos adentrando en un camino común con muchas vertientes que tienden al trabajo conjunto. Estamos seguros que saldremos fortalecidos. La convergencia de los que luchan es un principio que jamás debemos soslayar, y hoy la vemos más necesaria que nunca. Hemos aprendido también que la democracia participativa es otro principio insoslayable y aplicable a todas y cada una de nuestras tareas y líneas. La educación constante es el medio por el cual podremos afrontar la lucha ideológica que se avecina, el cuestionamiento crítico constante de todo lo que hacemos, la reflexión cotidiana colectiva y fundamentada. Esta es la actitud que nos permitirá seguir avanzando, y seguir fortaleciéndonos en el seno del pueblo.

Aboquémonos al debate de nuestro proyecto y de la línea política para la actualidad. Demos así contenido a nuestra vigencia como organización política, demos así futuro a aquella lejana irrupción del año 1983, respondamos así a todos los sectores populares que nos ven como un referente.

¡ HASTA VENCER O MORIR !

 

FRENTE PATRIÓTICO MANUEL RODRÍGUEZ

marzo de 2001