En el día internacional de la mujer
Por el sueño intransable de libertad y justicia social
El 8 de marzo de 1911 un millón de mujeres participó en la primera celebración del Día Internacional de la mujer. Un año antes, Clara Zetkin, feminista revolucionaria alemana, había propuesto al Congreso de mujeres socialistas que el 8 de marzo fuera declarado el Día Internacional de la Mujer, en homenaje a las trabajadoras de la industria textil de Nueva York que fueron acribilladas por la policía en 1857 cuando protestaban contra la jornada de 16 horas de trabajo.
En los albores de este nuevo siglo, la discriminación social y económica de la mujer sigue siendo una vergonzosa realidad. Aunque constituyen el 51% de la población mundial, las mujeres representan el 70% de los más pobres. Las niñas y mujeres realizan dos terceras partes del trabajo mundial, pero sólo perciben 5% de los ingresos. La incorporación de la mujer al trabajo industrial no significó, como se creyó, un paso decisivo hacia su emancipación social y económica. Con la revolución industrial pasan a incorporarse masivamente a la esclavitud asalariada, como trabajadores de segundo orden. Desde hace más de un siglo, las mujeres son una fuente de mano de obra barata para los patrones y mano de obra sustitutiva del trabajo masculino en todas las empresas bélicas del siglo pasado.
En nuestro país, ya a fines del siglo XIX comenzaron a organizarse las primeras sociedades mutualistas de mujeres. A lo largo de todo el siglo XX se movilizaron incansablemente por conquistar crecientes cuotas de libertad y participación. Las mujeres chilenas fueron pioneras en la reivindicación del derecho al sufragio, no obstante que éste había sido establecido en la Constitución de 1833, que no reconocía distinción de sexos. Por primera vez se presentaron a las urnas en las elecciones de 1876, aunque sus votos fueron impugnados. Sólo en 1949 les fue reconocido el derecho elegir y ser elegidas, y lo hicieron valer prontamente.
La conciencia de género se desarrolló impetuosamente con la creación del Movimiento de Emancipación de la Mujer Chilena (MEMCH), fundado el 11 de mayo de 1935. El MEMCH se movilizó contra la discriminación de la mujer en el trabajo, contra la explotación de menores y la maternidad obligada, y por el derecho a voto. En la década de los 50, tres mujeres llegaron a la dirección nacional de la Central Unica de Trabajadores (CUT) - presidida en ese entonces por don Clotario Blest - y fue elegida la primera mujer parlamentaria, Inés Enríquez, que presentó el primer proyecto de ley sobre el divorcio. En la década de los 60, irrumpen las pobladoras en las tomas de terrenos que dieron origen a muchas poblaciones de Santiago. Entre ellas se destacó Herminia Concha, dirigente de la Santa Adriana en 1966.
Sin duda, el grado de libertad de una sociedad se mide por el grado de libertad que en ella gozan las mujeres. Fue así como, aprovechando la ampliación de los espacios democráticos en el gobierno de Salvador Allende, las mujeres desarrollaron su conciencia política de clase y se incorporaron masivamente a la lucha por sus derechos como trabajadoras. Su activa participación en organizaciones políticas y sociales en las poblaciones, campos y ciudades, les permitió alcanzar importantes logros, como la multiplicación de salas cunas, el aumento del fuero maternal y del permiso post natal de 45 a 90 días, el derecho a celebrar contratos sin necesidad de la autorización del marido, la sindicalización de las empleadas domésticas y el derecho a estudio, el medio litro de leche diario para sus hijos y tantos otros derechos largamente postergados. El gobierno popular se había planteado crear el Ministerio de la Mujer, pero sólo alcanzó a fundar la Secretaría Nacional de la Mujer.
Un papel destacado le cupo a la mujeres en la larga noche de la dictadura militar, erigiéndose en baluartes de la lucha antidictatorial. Desde el mismo 11 de septiembre, comenzaron un largo peregrinar por centros de detención, tribunales y regimientos buscando a sus esposos, hermanos e hijos. En las poblaciones, participaron activamente en las organizaciones populares que desde los territorios impulsaron sucesivas protestas durante los 17 años de dictadura. Con imaginación y solidaridad, enfrentaron la pobreza, la cesantía y la represión que se abatió sobre sus familias. Organizaciones como el MOMUPO, CEDEMU, MUDECHI, CODEM, FAM, Mujeres por la vida, La Morada, MEMCH 83 y tantas otras, enfrentaron creativamente a la dictadura desde diversos frentes.
El mejor saludo de los rodriguistas a las mujeres es el compromiso concreto por:
- organizar sindicatos para que a trabajo igual reciba salario igual, llamándolas a resistir la legislación laboral y condiciones de trabajo discriminatorias en la producción, los servicios, la educación y la salud, los frigoríficos y centros de recolección de la fruta.
- promover la organización estudiantil en todos sus niveles, que asegurar educación y justicia social a las estudiantes que tienen derecho a un futuro mejor.
- La libertad, la justicia social y la verdadera democracia por la que cayeron combatiendo, sobrevivieron a la tortura, los campos de concentración y la cárcel militantes revolucionarias como Patricia Quiroz, Lumi Videla, Araceli Romo, Rosa Esther Cabrera, Soledad H. Roos, Elizabeth Escobar, Loreto Castillo, Tatiana Fariña, Cecilia Magni y tantas otras queridas compañeras; así como Norma Vergara y Claudia López, asesinadas por la policía durante los gobiernos de la Concertación.
- La solidaridad con las madres, esposas, hijas y hermanas organizadas que no cejan en su exigencia de juicio y castigo a los culpables y responsables de la desaparición y asesinato de cientos de mujeres durante la dictadura militar.
- La libertad de Oriana Alcayaga, María Cristina San Juan, Marcela Rodríguez, presas políticas de la Concertación encarceladas desde hace largos años.
- El derecho de las mujeres mapuches a la autonomía y recuperación de sus territorios ancestrales, en el marco de la resistencia a la voracidad y empobrecimiento del neoliberalismo.
Con respeto y admiración, rendimos respetuoso homenaje a las mujeres que en América Latina empuñan las armas contra los devastadores efectos de la penetración imperialista.
¡ VIVA LA LUCHA DE LAS MUJERES ORGANIZADAS !
¡ RESISTIR ES EXISTIR !
FRENTE PATRIÓTICO MANUEL RODRÍGUEZ
8 de marzo de 2001