EL FPMR adhiere a la convocatoria de la Central Unitaria de Trabajadores a PARO NACIONAL para el 13 de agosto, concientes que más allá de la situación interna y las capacidades de la CUT como organización de los trabajadores, lo medular es la situación concreta en que vive la inmensa mayoría de los chilenos, agobiados por el modelo económico, social y político instalado en dictadura y administrado hoy por la Concertación, que sólo ha satisfecho los intereses de un reducido bloque en el poder, razón más que suficiente para apoyar esta movilización popular con todos los medios a nuestro alcance.
Se impone entonces la necesidad de organizarse y manifestarse con energía frente a la alianza de Lagos, el capital financiero, la derecha y el imperialismo, expresados en la llamada Agenda de Modernización, la entrega a la derecha del control del Banco Central, y las últimas medidas económicas que el gobierno adoptó para financiar sus “planes sociales”, que no hacen más que perjudicar a los trabajadores con el alza de un impuesto indirecto como el IVA mientras se trata con guante blanco a las ganancias de las grandes empresas, y continúa permitiendo que las transnacionales del cobre sigan impunemente eludiendo el pago de impuestos. A lo que se debe agregar las repercusiones del Tratado de Libre Comercio con los EE.UU., cuyos únicos ganadores serán el gobierno norteamericano, las compañías de ese país y el sector financiero chileno asociado al capital transnacional y a los intereses norteamericanos.
Nos manifestamos también en contra de la forma en que se quiere resolver el tema de los derechos humanos en el marco de los 30 años del golpe militar; sobre todo luego de ver como la derecha pinochetista (UDI) en forma descarada tomó la iniciativa para abrir paso a un acuerdo cuyo centro de gravedad es terminar con los juicios a los militares, a cambio de compensaciones económicas y de indulto a los presos políticos, generándose así el ansiado “empate histórico”, una nueva “historia oficial” en que “todos fuimos responsables” por igual de la violencia durante la dictadura, y en donde los luchadores por la revolución, la democracia y la justicia tienen el mismo peso político y moral que los agentes del Estado terrorista. Rechazamos categóricamente esta maniobra, que al igual que las otras mencionadas, sólo pretende beneficiar a los poderosos, y específicamente a las FFAA a causa de los procesos que siguen abiertos en los tribunales, buscando una salida que deje intacta la institucionalidad dictatorial. Para que haya justicia real se debe comenzar por juzgar y castigar efectivamente a los genocidas, debe anularse la ley antiterrorista y de seguridad interior, debe terminarse con el poder de los tribunales militares sobre los civiles.
Como se palpa, razones hay más que suficientes para intensificar y masificar la lucha, a la alianza de los poderosos debemos oponer la unidad social y política del pueblo. Por ello más que denunciar, los rodriguistas creemos se debe hacer de la contingencia de agosto y septiembre un medio para contribuir a la lucha de los trabajadores, estudiantes y pobladores de nuestro país, impulsando la convergencia y protagonismo del pueblo en las calles, poblaciones, centros laborales y de estudio, promoviendo la necesidad de crear las bases de un gran movimiento popular que supere el espontaneismo y las acciones aisladas de la actualidad, para pasar a la ofensiva en materias de construcción y enfrentamiento coordinado con el actual sistema.
¡Hacia un Proyecto Revolucionario, Patriótico y Popular!
Frente Patriótico Manuel Rodríguez
Julio del 2003, año del Primer Congreso.