¡¡Sólo la lucha nos hará libres!!

¡¡Hasta Vencer O Morir!! Helicóptero de rescate
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¡PARA SEGUIR LUCHANDO! ... ¡Fuerza Popular, Revolución y Socialismo!



 
Sólo la lucha nos hará libres

 

La proyección de un legado

Muchas veces hemos hecho hincapié en el significado que para nosotros guarda - y obviamente para el conjunto del mundo popular chileno- la pérdida de tantos compatriotas desde que se iniciara la resistencia a este sistema engañoso, marginador, represivo y explotador, hace ya casi tres décadas.

Año atrás año, buscamos mantener en alto el legado de los héroes populares caídos en esta lucha, resaltando su consecuencia, y por sobre todo, independientemente como se hayan producido estas lamentables perdidas -porque eso en definitiva fueron-, los ideales que estos encarnaron, los proyectos por los que se dieron en cuerpo y alma. Oponiéndonos al "no olvidar" lastimero, que por lo general más que rescatar la imagen y los valores que en distinto grado estos representan, pareciera que se les quiere volver a sepultar. Así como nos negamos también a ese "hacer justicia" al alero de la institucionalidad pinochetista, la misma que ha encarcelado y reprimido durante todos estos años al pueblo chileno, haciendo creer que la estructura judicial es independiente de los intereses políticos que hoy dominan el país: una minoría empresarial, militares pinochetistas y políticos que constituyen el círculo de los privilegiados del modelo de sociedad impuesto luego del Golpe de 1973 (sólo basta ver la aplicación de la Ley Antiterrorista a los hermanos mapuche). En definitiva, no aceptamos ninguna variante que consciente o inconscientemente despoje a los luchadores sociales asesinados, ejecutados o desaparecidos, de su vínculo con la política y su opción de clase en las circunstancias históricas donde asumieron ese rol protagónico.

Respetamos los esfuerzos y el sentir de los familiares que han luchando por impedir la impunidad, aprovechando los vacíos de la legalidad para encarcelar a connotados criminales, al menos los visibles. Pero la fórmula de la reparación a los daños cometidos por agentes del Estado, que tal vez aplaque en parte las penurias vividas, en el fondo sólo sería beneficiosa para el sistema que los caídos enfrentaron, pues es el que dicta las reglas y maneja los conflictos, hasta el ridículo de intentar negociar hoy "sangre por dinero" o punto final con distinto ropaje. Más bien a lo que apelamos, es a la necesidad de hacer justicia objetivamente con todos los chilenos y chilenas asesinados por sus convicciones, esforzándose por retomar los contenidos y objetivos por los cuales se sacrificaron tantas generaciones, cuestiones de fondo que no se compran ni se venden en los mercados de los Longueiras y compañía, ni menos en las sucursales de los renegados que hoy gobiernan el país.

Por nuestra parte, cada mes de junio como en otras tantas fechas importantes para la conciencia y los compromisos entre revolucionarios, recordamos a los 12 combatientes del FPMR caídos en la Operación Albania o Matanza de Corpus Christi (1987), acción de exterminio planeada por los organismos represivos del régimen militar en momentos cruciales para su estabilidad, en contra de una de las fuerzas de resistencia que hasta ese momento era caracterizada como enemigo principal. Para manifestar lo orgullosos que nos sentimos de todos ellos; para decirles que su legado es un tesoro que cobijamos con gran cariño; que el rodriguismo se mantiene junto a su pueblo como es lo correcto; y que se desarrolla por fin con un proyecto propio, fruto de su experiencia y sujeto a las necesidades históricas del momento.

Dicho proyecto, sancionado en el Primer Congreso del FPMR, fue elaborado colectivamente por distintas generaciones de compañeros y compañeras luego de un largo proceso de acumulación teórica y práctica, en los espacios populares donde se encuentra la ideología, la política y hasta el alma de nuestra gente; territorios marcados hoy no sólo por las problemáticas generadas por el neoliberalismo, sino también por un ascenso en el espíritu y la organización, en el replantearse cómo mejorar la lucha por los derechos del pueblo, y hasta que tipo de país queremos construir junto con hacer caer este sistema... Así se palpa en las calles, cerros, barrios y edificios donde seguramente conspiró más de alguno de nuestros 12 hermanos que en esta fecha recordamos:

José Valenzuela Levy, miembro de la Dirección Nacional de FPMR, combatiente internacionalista en Nicaragua y jefe de la Operación Siglo XX (atentado a Pinochet); Esther Cabrera Inojosa, Elizabeth Escobar Mondaca, Manuel Valencia Calderón y Ricardo Silva Soto, relacionados con tareas de infraestructura y aseguramiento; los responsables de escuela Juan Waldemar Henríquez y Wilson Henríquez Gallegos; la integrante de fuerzas combativas Patricia Quiroz Nilo, el instructor militar Patricio Ricardo Acosta, un jefe regional como Ricardo Hernán Rivera y Recaredo Ignacio Valenzuela, miembro también de la Dirección del Frente en su calidad de Jefe de las Fuerzas Especiales.

Contexto de la Matanza de Corpus Christi
Tras la visita del Papa Juan Pablo II a Chile en 1987, el Frente Patriótico Manuel Rodríguez reaparece con acciones simultáneas de propaganda armada realizando la toma de ocho radioemisoras y algunas agencias de prensa, con el propósito de dar a conocer una proclama y anunciar el término de la tregua unilateral que había asumido en respeto al pueblo católico.

Sin duda, el papel que el FPMR venía jugando junto a otras fuerzas en la consolidación de una alternativa popular ante las veladas intenciones de dar continuidad al régimen militar, era demasiado peligroso e insolente para el pinochetismo, de ahí su decisión de dar un escarmiento al Frente y un mensaje a toda la oposición antidictatorial, en lo que se había especializado por años con un minucioso trabajo de inteligencia, de represión y tortura.

Esta acción de aniquilamiento de militantes rodriguistas, estuvo a cargo de los más avezados criminales. La denominaron: "Operación Albania"; aún cuando por coincidir con la festividad religiosa del Corpus Cristi, en el país se le relaciona también con esta fecha.

Los operativos de los organismos de seguridad y policiales se iniciaron el día 15 del mes de junio en horas del medio día, y se extendieron por más de 17 horas en quince lugares diferentes de la ciudad de Santiago con gran despliegue de fuerzas y medios. El primero fue en Las Condes, a las 12:30 horas, en el que cae Ignacio Valenzuela asesinado por la espalda sin posibilidad de defenderse; lo siguieron dos operativos en San Miguel, donde primero es emboscado Patricio Acosta, y más tarde cerca de la media noche, después de una fuerte resistencia, caen los compañeros Juan Waldemar y Wilson Henríquez; al unísono con esto, se realiza otra acción en Villa Olímpica, donde ejecutan a Julio Guerra; y el último, y el de mayor envergadura, sucede en la calle Pedro Donoso, lugar en que se retiene y asesina a Esther Cabrera, Elizabeth Escobar, Patricia Quiroz, Ricardo Rivera, Ricardo Silva, Manuel Valencia y José Valenzuela Levy.

Lo que sorprende en cierta manera, es que pesar de la enorme superioridad de las fuerzas represivas desplegadas contra la escuela de instrucción que funcionaba en Varas Mena, los combatientes Juan y Wilson, lograron resistir ante más de 140 efectivos de la Central Nacional de Informaciones (CNI)... "Sonó la alarma y al mismo tiempo los disparos; se implementa el plan de evacuación. Hay que improvisar y salir con lo que teníamos puesto, salvar en lo posible el armamento. Para subir al techo hubo que repeler el ataque enemigo. Tengo viva la imagen de Arturo, parapetado en la parte delantera de la casa efectuando la contención que nos permitió evacuar por los tejados. Nos arrastramos por los techos, cruzamos patios, hasta que finalmente llegamos a la calle, todo ello en medio de disparos, gritos, sirenas... En la calle correr, saltar un muro cuando las fuerzas y el nerviosismo no se soportan. Llegamos a una bodega abandonada, llena de fierros, palos y no se cuantas cosas... se mantienen los ruidos, disparos, sirenas, gritos y pasos. ¡ Ahí vienen!, entran a la bodega, el M16 preparado, la luz de la linterna de los chanchos nos ciega. ¡Nos vieron!... se alejan los pasos... se van".

Este es el recuerdo de un hermano que participó en la escuela y logró salir gracias a la decisión heroica y digna de los que dieron su vida por proteger a los demás. Lo mismo ocurrió en la Villa Olímpica, lugar en que Julio Guerra se defendió hasta agotar todos sus tiros.

De todas formas la operación de aniquilamiento se realizó. El régimen militar concentro toda su ira en contra del Frente Patriótico, creando y aprovechando las condiciones ideológicas, políticas, jurídicas y técnicas que le permitieran profundizar la crisis ya existente en el movimiento antidictatorial, en especial en la izquierda y el Partido Comunista, lo que finalmente precipitó la ruptura del FPMR con esta organización, y también la negación de una alternativa popular a corto plazo.

Semblanzas de algunos de los patriotas
Estos son algunos testimonios de quiénes conocieron o lucharon junto a los hermanos de la Operación Albania. Los datos son incompletos, no están todas las historias, pero en esta remembranza, queremos reflejar la calidad y valentía de todos los héroes populares:

Ignacio Valenzuela
Era el año 1983 cuando te conocimos como "Guatón", nunca supimos el porqué de ese apodo, ya que de gordo no tenías nada. Ignacio era más bien de hablar meditado, sobre todo en las discusiones políticas. No fue por él que supimos de su brillantes como estudiante de economía, sino por un grupo de amigos que admiraba en éste esa capacidad de estudio. Luego ya en el 84', vimos como muchas cosas formaban parte de su existencia, aunque atesoraba algo que le demandaba una alta cuota de reserva: había sido parte de aquel puñado de jóvenes que con una alta visión histórica, participó de la fundación del FPMR aquel 14 de diciembre de 1983, algo que mantendría hasta su muerte.

Ser estudiante y ser combatiente a la vez, luego de ser un jefe rodriguista y profesor requería de mucha entrega. Sin dejar de lado su pareja y su hijo, asumió desde siempre un fuerte compromiso con la libertad y la justicia, aunque en esto se le fuera la vida. Por eso, muchas veces no se le comprendía, era como si siempre fuera más adelantado.

Su nacimiento político lo vivió en las Juventudes Comunistas, cosa que nunca ocultó. Derrochaba mística por doquier, con una voz en forma de arenga que se levantaba o erguía minutos antes de cualquier acción, ya sea como un simple militante o pronto en sus altas responsabilidades como jefe rodriguista. "Que no nos tiemble la voz o las manos" decía, "es demasiada alta la deuda que tiene el régimen dictatorial con nuestro pueblo. Es la justicia verdadera la que hoy empuñamos. ¡Adelante hermanos! ¡Patria o Muerte!"... Así nos guió en las diferentes operaciones en la que participamos, como aquella contra las fuerzas represivas el 24 de marzo del 84'. Claramente fue esto lo que llevó a la Dirección Nacional de aquel entonces a otorgarle el grado de Oficial.

Por eso los esbirros de la dictadura sabían que no se dejaría entregar así por así. Cuando vimos su cuerpo en el piso, estábamos seguros de algo que no pudieron apagar... su mirada azul y su roja confianza en que otros seguirían luchando por lo que él tanto se esmeró.

Juan Waldemar Henríquez
Arturo o Mañungo, como le conocimos, era uno de los que siempre se destacaba en las innumerables campañas realizadas por la organización, en la construcción de nuevas estructuras y en la formación de militantes. Cómo no se limitaba en los tiempos para trabajar, la noche fue su gran amiga a la hora de conspirar. Ahí elaboraba, planificaba y visitaba a sus compañeros de lucha; aunque siempre había un momento para recordar a su hijo y compañera. Llevaba casado algunos años, y pocas veces durante aquella época pudo verlos y compartir con ellos el gran amor que les guardaba.

Un día se le planteó la idea de entregar su aporte en la lucha que libraba el pueblo nicaragüense. Su respuesta era la esperada, Arturo añoraba ir a combatir y hacer manifiestas sus profundas convicciones con el "Internacionalismo Proletario" que tantas veces había defendido. Sabía de la importancia y experiencia que ello significaría para él, la organización y nuestro pueblo. Dos años después lo volvimos a tener entre nosotros, se le notaba cansado, con más edad, con más cosas en el cuerpo, pero aún con los mismos brillantes ojos y su hablar ronco, tan íntegro como el hermano que habíamos visto partir.

La última vez que nos topamos, él iba a tomar el juramento de incorporación al FPMR a un grupo de nuevos militantes. Aún resuenan en ese sector sus palabras diciendo: "no se es militante rodriguista por el sólo hecho de empuñar un fusil, sino porque día a día hay que luchar por ser mejor en cualquier frente de acción que el pueblo nos asigne". Así lo demostró en cada una de las responsabilidades que ocupó.

El día de su caída en combate, como a las 7:00 A.M., Julio Muñoz Otárola (desaparecido en septiembre de 1987), llegó a informarnos lo de Arturo. Recuerdo que le comenté a Julio que seguramente había caído sonriendo, alegre y gritándoles a sus asesinos tal como lo había reiterado en más de una oportunidad. Claro, posteriormente los relatos de la decena de hermanos que gracias a su resistencia lograron evacuar la escuela de Varas Mena de la cual era jefe, nos reafirmaron este presentimiento...

María Angélica Quiroz
Te recordamos como "Mara", mujer de pueblo, madre, hermana, tenías el corazón de muchos y el carácter para hacer valer tus derechos de estar en la primera línea de combate. De militante adnegada en cumplir las tareas de aseguramiento, esperabas tu oportunidad, guardando y cuidando prolijamente los pertrechos "para que no falten cuando se usen", como decías. No tenemos memoria de vez que no cumplieras bien una labor, pero si de tus "locuras" al calor de esos momentos, esas que se llevan nuestra vida si fracasan.

Crecida en la lucha de aquellos tiempos urgentes, de "más que decir, hacer", ganas tu primera oportunidad de estar en una acción, y que experiencia, que ejemplo de decisión diste cuando la granada amiga, rebelde en un momento por error nuestro, intentó hacer estallar en pedazo nuestros sueños, y tu mano, tu serenidad, pudo arrojarla por la ventana del auto y asumir la conducción de los que allí congelados te mirábamos.

En ocasiones nos hablabas de tu hijo, del dolor que había que asumir por la separación necesaria y cómo aquello acrecentaba tu odio hacia los poderosos y te fortalecían para enfrentar la adversidad. Decías que tu hijo estaría mañana orgulloso de su madre "que luchó contra la dictadura", que no tendrías vergüenza al mirarlo a los ojos, sino una sonrisa.

Amabas muchas cosas y tanto como a tu hijo, a tu compañero, aquel que latía a tu ritmo, aquel de la misma trinchera, aunque no fuera el padre del niño; el compañero de jornadas duras y también dichosas, compartiendo éxitos y fracasos, conspirando con amor.

Julio Guerra Olivares
El flaco Guido, o Arturo, se decía que tú eras de esos militantes que por circunstancias de la lucha siempre estabas ahí presente en los principales "hitos" del Frente. Aparecías como algo mágico, con el caminar lento y lleno de experiencias a cuestas, ya fuese en el cálido Norte descargando armamento, o aquel 7 de septiembre heroico, o quizás más al Sur saboteando un enorme puente. Conocías todo el país, de punta a punta, producto de las responsabilidades que la organización te había entregado.

Nacido allá por los cerros de Viña en una familia comprometida, en lo "alto" donde viven los humildes. Ya antes que surgiera el Frente participaba en las primeras acciones audaces contra el régimen militar, esas para foguear la mente y el cuerpo, esas con "Salomón" y "Joaquín". Hermano de diversos oficios, trabajador de la construcción, que cargaba con orgullo su sentimiento de clase, militante sistemático y meticuloso. Tenía una gran pasión por la fotografía, trabajo o hobby, y "leyenda" también.

Asumías con gran valentía la separación de tu familia, hijo y compañera, esa que comprendió tu partida con dolor y mucho respeto. Como hombre de pueblo, destacabas en el ingenio con el que encarabas las cosas, los detalles... Esforzado en el estudio, cuantas veces dijiste lo importante que era, claro, hablamos de un lector infatigable.

¡Sólo la lucha nos hará  libres!