¡¡Sólo la lucha nos hará libres!!

¡¡Hasta Vencer O Morir!! Helicóptero de rescate
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¡PARA SEGUIR LUCHANDO! ... ¡Fuerza Popular, Revolución y Socialismo!



Sólo la lucha nos hará libres

Intervención del FPMR
Intervención del FPMR en acto político “Octubre Revolucionario”, a través de Leonardo Tapia, dirigente de la organización:

“Para mis compañeros muertos no clamo venganza. Como sus vidas no tenían precio, no podrían pagarlas con las suyas todos los criminales juntos. No es con sangre como pueden pagarse las vidas de los jóvenes que mueren por el bien de un pueblo; la felicidad de ese pueblo es el único precio digno que puede pagarse por ellos”
Fidel Castro, “La historia me absolverá”, octubre de 1953.

Estas palabras del Comandante sintetizan la actitud que debemos asumir al enfrentar una historia que incluye perdidas y sacrificios. Hablar de hermanas y hermanos como el Che, Miguel, Raúl y Cecilia, Pedro, Mauricio y José Miguel, es intentar reconocerlos en sus propias virtudes y defectos, dando cuenta de su pensamiento y acción rompiendo con todo lugar común que los asocie a consignas inertes y mitificaciones de culto. Al contrario, en fechas como esta destacamos la opción conciente que eligieron, con todos los riesgos que implicaba y con toda la alegría que le producía el ser partícipe de acontecimientos que nos acercarían a los sueños colectivos que se habían forjado, impregnando cada acto que realizaban con una incontenible vitalidad. Debemos romper con todo lo que distancie a nuestros hermanos caídos de su carácter de militantes y combatientes, de personas similares a nosotros que se hicieron parte de circunstancias extraordinarias. Por eso, para los revolucionarios de hoy las batallas más importantes aún no se realizan, y tienen que ver con concretar los objetivos por los que tantos combatientes ejemplares dieron lo mejor de sí.
Transformemos la mística propia de estas actividades en una práctica concreta, los hermanos y hermanas que hoy recordamos nos convocan a hacernos protagonistas de nuestros tiempos construyendo movimiento popular, como la fuerza capaz de resolver la contradicción fundamental que limita el progreso y el desarrollo de nuestro país, erradicando el capitalismo y construyendo el socialismo en Chile. Un proceso con expresión continental que sólo es posible concebir en medio de una constante y creciente confrontación entre las fuerzas que defienden los intereses del capital y del imperio, con las de un pueblo que aspira a su liberación.
En nuestro proyecto la columna vertebral del socialismo será el poder popular, superando anteriores experiencias burocráticas y paternalistas con el protagonismo de todos los sectores, a través de diversos organismos de base de la región, comuna o población, que garanticen la participación, construcción y defensa del poder revolucionario desde su génesis. Nos concebimos como un instrumento político al servicio de la construcción de Movimiento Popular, no intentamos suplantarlo ni menos generar representaciones artificiales dentro de las estructuras o instituciones del poder actual, o cualquier otra forma que represente este sistema, más bien nuestra opción es levantar una alternativa de lucha, un instrumento de organización, formación y confrontación.
En esta senda de construcción se combinan las demandas de cada sector social, las organizaciones y espacios de base donde estos se aglutinan, y las iniciativas que se coordinen e intervengan en lo nacional. En síntesis, buscamos aglutinar, agrupar o coordinar a gran parte del contingente cercano a las ideas anti-imperialistas y anti-capitalistas en general, aportando a su aplicación y difusión. En nuestro propio proceso como rodriguistas hemos ensayado y errado, actuado, comprendido y buscado cómo avanzar en estos objetivos, sintetizando así nuestros principios o ejes ordenadores para construir sujetos y fuerzas sociales.
A continuación destacamos algunos de estos:

  • Reivindicar con hechos y aportes concretos la militancia política revolucionaria. La contraposición entre las organizaciones sociales y las organizaciones políticas sólo existe como problema cuando la organización o partido en cuestión lo es en el sentido burgués del término: un aparato organizativo en el cual personas que participan en el juego político institucional defienden intereses ya sea de los propios aparatos o de sectores o clases sociales dentro del sistema. Una organización política cuyo objetivo es transformar la sociedad, acabar con la explotación y la opresión capitalista, y cuya práctica no es oportunista o aparatista, no puede tener ninguna contradicción de fondo con una organización social genuina y al contrario se reforzarán y crecerán mutuamente.
  • Fomentamos la independencia de las organizaciones populares en relación con el aparato del Estado burgués, las organizaciones y partidos afines al sistema, o las diversas ONG’s dependientes del imperialismo o la socialdemocracia. Proponemos la construcción por la base, cuyos contenidos abarcan lo reivindicativo y lo político, la educación popular, la autodefensa de masas o el legítimo ejercicio de la violencia popular, y el trabajo de convergencia en el seno de los territorios y sectores. Este trabajo lo concebimos como de largo plazo, “de hormiga” en relación a sus metas estratégicas pero que se manifiesta y capitaliza en la contingencia y las luchas sociales. La futura expresión de este desarrollo es la creación de focos o embriones de Poder Popular a través de la acción directa mediante asambleas, control territorial, construcción de espacios alternativos de desarrollo social, cultural y económico.
  • Este caminar no puede realizarse en solitario, nos exige ser tenaces en buscar la convergencia de las organizaciones revolucionarias, sustentada en una correcta y sana política de alianzas con todos los que luchen en contra del sistema establecido. Luchamos por superar los esquemas sectarios, autoreferenciales y rígidos. Reiteramos el principio de que la suma de organizaciones es igual a movimiento o “fuerza” social; no es por “pegoteo" o una lista de firmas en el papel como se genera un movimiento de este tipo, lo que se necesita a nivel nacional, sectorial y territorial son espacios donde cada organización se potencie con la presencia de la otra, para forjar la conciencia, el perfil y la ruta de la construcción de Movimiento Popular en la presente etapa de conflicto con el sistema imperante.
    Un proceso de esta envergadura puede facilitarnos la constitución de un polo revolucionario mayor, acompañado también de relaciones o alianzas con organizaciones revolucionarias hermanas del continente y el mundo, para la unificación e intercambio de las luchas.
  • Hay que superar el localismo, la inercia o la auto referencialidad que ha teñido el quehacer de muchos colectivos en estos años, los que deben dotarse de horizonte estratégico y perspectiva nacional, como paso necesario para superar las debilidades estructurales que nos impiden incidir con más fuerza o trabajar conjuntamente, aportando cada una a la otra sin sectarismos o pequeñas disputas. Esta perspectiva significa articular y hacer converger los objetivos y los contenidos de las luchas sectoriales y territoriales, no hacer política mediática u ocupar espacios formales y cupulares dentro de la legalidad y el electoralismo. En este contexto la unidad entre las dirigencias sólo tiene sentido como un instrumento que debe potenciar la unidad por la base en los territorios.
  • Como ya mencionamos, en el frente Internacional aplicamos los mismos principios que orientan la construcción nacional, lo vemos como la coordinación continental entre las organizaciones revolucionarias, permitiendo así el intercambio de tácticas, estrategias y militantes. Nuestro proyecto se plantea abrir o estrechar lazos entre las organizaciones hermanas del continente, que busquen objetivos similares a los nuestros, generar iniciativas de debate político, cooperación e intercambio en ámbitos como la formación, la difusión y la colaboración, con carácter bilateral o colectivo, superando los vicios anteriores que importaban o exportaban modelos o estrategias sin considerar la situación concreta de cada país y cada pueblo.
  • En ese contexto, reivindicamos y nos integramos en el pensamiento bolivariano, más entendemos que un bolivariano se define como tal no por su denominación sino por su conducta. Un bolivariano verdadero debe ser revolucionario, un autentico bolivariano tiene el deber de luchar por un proyecto social que brinde un mundo mejor con justicia y bienestar al pueblo. Ello implica tener vocación de poder para enfrentar a las oligarquías y al imperialismo, a los enemigos fundamentales de ese proyecto social que sólo es posible en el socialismo, que es una necesidad para la humanidad y un deber para los revolucionarios verdaderos.
    Todos estos elementos diseñan la cartografía que guía nuestra senda, la cual sabemos es compartida hoy por otros, tanto en Chile como en el continente. Por ello, y para terminar, permítasenos citar nuevamente a Fidel, cuyas palabras son un llamado de atención que hacemos nuestro y lo extendemos a todos los que comparten con nosotros en esta ocasión:

    “ Cualesquiera que sean los méritos, compañeros, que cada cual tenga, hay un mérito todavía mayor, y es el mérito de lo que está por delante... Todos los que han muerto, y todos los que han caído, lo habrían hecho en balde si nosotros no nos encargamos de saber llevar adelante la obra de la Revolución...
    ¿Quién sabe las batallas que tenemos que librar, las luchas que tenemos por delante?¿Por qué creernos que el mérito está en lo que hemos hecho atrás? ¿Y por que no pensar que el mérito está en lo que vamos ha hacer juntos de ahora en adelante...?”

    ¡Sólo la lucha nos hará libres!

     

     

     

     

    Intervención del Comité de Unidad Revolucionaria-CUR
    Intervención del Compañero Reinaldo Troncoso, Militante del COMITÉ DE UNIDAD REVOLUCIONARIA - CUR

    Compañeros:
    Cuando Lenin en la víspera de la revolución lanza la consigna, todo el poder a los trabajadores, junto con incitar a las masas a rebelarse contra la opresión capitalista, está al mismo tiempo convocando al proletariado a cruzar el umbral de un nuevo tiempo. Cuando Lenin y los bolcheviques asumen el desafío de insurreccionar los consejos de obreros, soldados y campesinos, sin duda alguna, está inaugurando con este acto un nuevo salto en la historia y este nuevo estadio en la conciencia de los hombres será el tiempo de la revolución socialista y proletaria, esta revolución que es la última en la espiral histórica de las rebeliones sociales que permitirá a la vez alcanzar a la humanidad el último y decisivo grado de progreso: la sociedad comunista. Este hito que liga a los seres humanos con un porvenir luminoso - como dijese Marx- “el paso del reino de la miseria al reino de la felicidad”. Este hito, ocurre un día de octubre. Desde entonces nuestro mundo nunca más ha sido el mismo, les guste o no a los señores del capital, les guste o no a los renegados de ayer y de hoy. Esta revolución de octubre llegó un día de 1917 para anclarse para siempre en la conciencia de aquella porción de la humanidad que sabe de dignidad y decoro. Ese mismo octubre a nosotros también nos alcanzó y nos marcó a fuego, y por eso estamos aquí, dispuestos a repetir todas las veces que sea necesario esa misma consigna de Lenin: “todo el poder a los trabajadores”, seguros como el, que el socialismo será el comienzo de un nuevo amanecer para los seres humanos.
    Pero lo que Lenin nos mostró posible y cierto, por que él estuvo en el pináculo de esa conquista. Otro hombre mucho después, nos mostró cuanto hay que batallar y dejar de sí en este empeño por las cosas justas, Ernesto Guevara De la Serna nos brinda esa máxima medida de la generosidad y de la entrega revolucionaria. Y el Che cumplió este compromiso, también un día de octubre en un pueblito latinoamericano llamado “La Higuera”. Y no es coincidencia ni casualidad de la vida que el Che buscara conquistar lo mismo que Lenín: Todo el poder a los trabajadores, esto ya lo había probado en su itinerario por Cuba, África para finalmente caer asesinado en Bolivia. Y luego otros hombres y otros pueblos, rescribieron las lecciones de aquel octubre de 1917. De cuanta audacia y de cuanto heroísmo se arma nuestra historia, y esta porfía por la transformación revolucionaria también cuantas derrotas regala, ahí está la vida de Miguel Enríquez, Raúl Pellegrín y Cecilia Magni que cayeron en este intento por que “en una revolución se triunfa o se muere” y ellos cayeron con las armas empuñadas queriendo cumplir con aquel sueño de octubre. Y como ocurre con los procesos históricos, la dialéctica de los antagonismos nos pone a prueba, la decisión de cambiarlo todo o sentarnos en la mesa de las componendas y las traiciones. Vale más reconocer una derrota que la vergüenza de no continuar la lucha.
    Este es un día de la memoria, de nuestra memoria intacta y sin las amnesias convenientes, como las de aquellos que no hace mucho tranzaron y se dieron de apretones de manos con el enemigo, incluido el más odiado de todos: Bush. Decimos es un día de la memoria para recordar que somos los sobrevivientes de aquel sueño de octubre, no solo los viejos, también los hombres y mujeres jóvenes que saben que podemos de nuevo levantar las banderas del socialismo. Somos los que no nos hemos rendido, pero somos al final de cuentas un dato minoritario que ni siquiera está presente en las encuestas, pero también somos una voluntad que quiere crecer y multiplicarse. Si esto es así, entonces debemos preguntarnos como lo haremos. Desde hace tiempo que nos planteamos esta pregunta que ya se va tornando vieja y pareciera que las respuestas se evaden en la misma medida en que no queremos advertir de nuestras debilidades y flaquezas: los sectarismos, las desconfianzas, los caudillismos y la tendencia permanente a dividirnos y a no enfrentar con ánimo y madurez las discrepancias. Estos defectos se han convertido en el ejercicio político más importante, más importante que sumar y construir desde el seno de los acontecimientos y en el vientre mismo de la lucha de clases. Las hemos cargado tanto tiempo que ya las consideramos parte de este ser de la izquierda revolucionaria.
    Todo este tiempo nos ha hecho falta la autocrítica, la autocrítica leninista, aquella autocrítica que precisamente impide la autocomplacencia y nos exige la excelencia en el pensamiento y en la práctica. No hemos comprendido que convertirse en vanguardia es ganar autoridad moral ante las masas. Hoy muchas de las visiones que nos complicaron el proceso de acumulación de fuerzas se baten en retirada como expresión de fracaso y felizmente ya debilitadas no comprometen una mayor descomposición ideológica en los sectores obreros y populares. El engaño del postmodernismo y su cuña ideológica del autonomismo social, dejaron de ser ya el envoltorio novedoso de un contrabando ideológico socialdemócrata que casi por una década dañó el proceso de rearme político y social. Ahora los revolucionarios con el camino más o menos despejado, no podemos eludir la importante tarea de unir nuestras fuerzas en proceso progresivo de convergencia revolucionaria para lograr constituir en el mediano plazo la Dirección Revolucionaria. No estamos hablando de otra cosa - y en honor del octubre revolucionario que conmemoramos- que del proceso de construcción de un auténtico Partido de la Revolución.
    Cualquiera puede organizar a las masas, cualquiera puede meter mano “en lo social”, y de hecho así ocurre; la Concertación (el gobierno) lo hace; la Derecha lo hace, la UDI (Unión Demócrata Independiente), lo hace muy bien. Pero cuando se trata de cambiar el actual orden de cosas, cuando se trata de barrer con el capitalismo, entonces no cualquiera puede asumir y desarrollar esta inmensa tarea. La pequeña tarea de arrebatar un peso a los patrones la puede realizar hasta un discípulo de Piñera, pero la tarea de arrebatar el poder a la burguesía no la puede realizar cualquiera, esa es la gran tarea de la clase obrera constituida como tal y conducida sólo por un partido revolucionario. Por esto compañeros, cuando aún en los sectores sociales está presente la atomización orgánica y los organismos sociales se hacen impotentes frente al estado burgués como herramientas de lucha. Cuando aún está presente el fenómeno de la fragmentación social, manteniendo distante a los distintos sectores afectados por el modelo económico. Cuando nosotros mismos comprobamos que las mayorías votan por sus opresores y explotadores. Cuando aún podemos hablar de reflujo, a los revolucionarios nos debe convocar la necesidad de recomponer aquello que nuestros enemigos desmantelaron a sangre y fuego: la conciencia de clase. Reconstruida esta conciencia podremos salir del engaño, la mentira y la religiosidad capitalista, del consumismo y del individualismo en que se encuentra la mayoría del pueblo en nuestro país.
    ¿Pero cómo? Si nadie escucha. Esta pregunta cuestiona precisamente la calidad y el perfil de los revolucionarios de hoy. Que ocurre con la agitación y la propaganda leninista, acaso son mejores y más efectivos los testigos de Jehová, los evangélicos. Que ocurre con el llamado espíritu de sacrificio que animaba a los militantes de ayer y que debiera imponérsenos en este momento. No es y la hora de creer que sólo estando cerca de los trabajadores y el pueblo, que podemos hacernos oír, aún cuando tengamos que repetir mil veces nuestros mensajes, más allá o más acá de lo que cualquier tecnología nos posibilite. Debemos estar en los territorios, en los conflictos o en los frentes donde está la clase. Resulta paradójico que los únicos que no realizamos campañas “puerta a puerta” seamos los revolucionarios. Compañeros, las condiciones objetivas están más que dadas para señalar al capitalismo y a la burguesía como un callejón sin salida para los pobres del mundo, pero hacen falta las condiciones subjetivas, es decir, hace falta la voluntad revolucionaria para cambiar la mirada y la decisión de los oprimidos y explotados. Este proceso de convencer y ganarnos a las masas para la lucha contra el sistema, en nuestro país respecto de otros países del continente muestra un retraso enorme, debemos por lo tanto agilizar nuestras capacidades para ponernos a la altura de los actuales retos de la historia.
    Creemos que en primer lugar debemos unirnos, levantar un programa común de aspiraciones democráticas que interprete los intereses y anhelos de los trabajadores y el pueblo, impulsar a partir de este programa mínimo una organización que luche y se movilice permanentemente por las Demandas Populares y que exprese el vínculo político social de los trabajadores, pobladores, estudiantes, profesionales e intelectuales. Desde los inicios ir dando a esta organización y a las luchas que emprenda un carácter democrático independiente que posibilite en un mediano plazo rearmar al pueblo de una conciencia democrático - revolucionaria. No podemos permitirnos continuar y sostener las formas actuales de trabajo, el enemigo muy a pesar nuestro a mantenido su unidad estratégica y nosotros aún nos preguntamos con que temas abordamos las tareas de nuestra unidad. Son muchos los problemas a los que hay que dar respuestas y tanto es así que ya no podemos demorar lo que se nos impuso por la fuerza de los hechos como urgente: unirnos sumar, sumar y sumar fuerzas.
    Hacemos un ferviente llamado a construir espacios de unidad de los revolucionarios, de la izquierda. A impulsar con fuerza la unidad político social de los trabajadores y el pueblo, hagámoslo tras banderas independientes de lucha para emprender la marcha definitiva por un verdadero gobierno de los trabajadores. Todas las condiciones están dadas, sólo falta nuestra decisión y voluntad revolucionaria. Finalmente, decir que estamos aquí para recoger las lecciones y legados de octubre, que entre nosotros no puede rondar otros sueños y otros anhelos que no sea convertir este mundo en el paraíso de toda la humanidad. Mañana tal vez nuestros hijos o nuestros nietos podrán sonreír felices y cuidarán el mundo socialista que desde ahora hemos ayudado construir.
    Compañeros a preparar las condiciones para otorgar todo el poder a los trabajadores. ¡Socialismo o muerte, venceremos! Gracias.
    ¡Sólo la lucha nos hará libres!

     

  • ACTO OCTUBRE REVOLUCIONARIO
    Rescate histórico y propuesta de construcción popular

    La Asamblea del Pueblo, el Comité de Unidad Revolucionaria (CUR), la Confederación de Sindicatos Zona Poniente (Confesima), la agrupación política en formación representada a través de los Combatientes Internacionalistas, y el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), decidieron converger en torno a este evento de carácter político, el 29 de octubre en Santiago de Chile, con el objeto de destacar actores y circunstancias que sintetizan la valiosa experiencia revolucionaria del pueblo chileno en la larga historia libertaria de América Latina, así como la promoción de nuevos y mejores espacios unitarios entre las organizaciones sociales y políticas que se proponen la construcción de Poder Popular en el país.

    Dichos contenidos fueron el marco propicio para conmemorar este año, la caída en combate de Miguel Enríquez, Cecilia Magni y Raúl Pellegrín, el intento de fuga de la Penitenciaría el 10 de Octubre de 1992, y la irrupción y copamiento guerrillero de 4 poblados el 21 de Octubre de 1988 por parte del FPMR, además de los acontecimientos de orden universal que han influido en los procesos internos de las organizaciones revolucionarias del mundo: la muerte del Che en Bolivia y la Revolución Rusa.

    A continuación, entregamos la pauta introductoria con cual se condujo el evento, la que permitió hilar las intervenciones políticas de las organizaciones convocantes (ver exposiciones por separado), el valioso aporte de los artistas que se dieron cita, la muestra audiovisual, y la entusiasta participación del público asistente, el que colmo el lugar y se retiro sólo una vez finalizado el encuentro.

    Compañeros y compañeras presentes, bienvenidos:

    Los seres humanos, especialmente los revolucionarios generosos, críticos y brillantes, no se reemplazan fácilmente. Cada vez que muere alguien en la plenitud de su vida, es un mundo que perece. Militantes sociales y políticos que han sido parte de lo mejor de su generación, decididos a poner fin al cruel capitalismo y a la injusticia social, jóvenes dispuestos a hacer grandes sacrificios personales, sembradores de esperanza para su posterior cosecha.

    Por ello estamos aquí, para destacar la alternativa revolucionaria y socialista por la cual el Che, Miguel, Cecilia, Raúl, y tantos otros luchadores y luchadoras han dado su vida; guiados en su tiempo también por experiencias mundiales tan importantes como la propia Revolución de Octubre, la Cuba Socialista y la aguerrida lucha libertaria en Nicaragua, El Salvador y otras partes del mundo, así como la convicción de estar peleando por una causa justa… la de los trabajadores, explotados y marginados.

    Estamos aquí, para ratificar en honor a nuestros héroes, la necesidad de avanzar en la construcción una alternativa revolucionaria para el país. Lo que sabemos será un largo y complejo proceso, transitable, en la medida que sea una propuesta seria y representativa de los intereses populares, impulse la lucha y refleje una alta vocación de poder…

    Nuestros caídos lo merecen, sus sueños eran estos… El pueblo también lo merece, su futuro, derechos y dignidad están de por medio…

    Estamos aquí, porque nos interesa destacar las ideas y principios revolucionarios que han protagonizado las más importantes batallas libradas por los pueblo del mundo -particularmente en Latinoamérica-, muchas de las cuales han sido victoriosas gracias justamente a su firme posición ideológica, hábil estrategia política y militar, además de inequívocas transformaciones económicas en directo beneficio de las grandes mayorías, por la soberanía nacional e independencia de clase.

    Vivan los principios proletarios, libertarios, internacionalistas de la Revolución!!!

    Estamos aquí, conmemorando “octubre revolucionario”, para reivindicar la memoria histórica de lucha, pues nos mueve la convicción de que a la política de resistencia digna que hemos sostenido durante los últimos años contra la continuidad y perfeccionamiento del Capitalismo y su fórmula neoliberal en el país, hay que anteponerle ahora la lucha y organización por un programa revolucionario que supere dicha etapa y nos situé en una perspectiva superior. Objetivo que puede cumplirse en la medida que las fuerzas políticas populares, con sus diferentes corrientes y expresiones, se planteé tal necesidad y trabaje por ella. Algo fundamental para construir la verdadera unidad, la unidad de los revolucionarios, más allá de las contingencias y fechas significativas.

    Estamos aquí, porque creemos además, que hay que ocupar o crear todos los espacios posibles para favorecer la recomposición del campo revolucionario. Espacios como este acto, las actividades territoriales, la formación, los encuentros, las charlas, foros, los llamados a protesta, y hasta la presente contingencias electoral que nos permite, entre otras cosas, agitar nuestra voluntad de lucha y opciones en contradicción al itinerario de los poderosos y las propias mañas electoralistas de las organizaciones tradicionales.

    Estamos aquí, por la construcción de un Movimiento y Poder Popular combativo, en oposición a los planes que implementan o apoyan este sistema explotador y criminal; el imperio, las transnacionales, los gobiernos entreguistas, el gran empresariado, los políticos del modelo… Por ello trabajamos codo a codo con el mundo popular organizado, el que se expresa a través de miles de formas de hacer y relacionarse, y se representa mediante sus propios liderazgos y organismos.

    Continuamos aquí, finalmente, porque pensamos que hay que hacerse fuertes en el pueblo desde la base, recomponiendo la organización política y social, su protagonismo. Un desafío diario y permanente en poblaciones, universidades, centros laborales, el campo y la ciudad, así como en el quehacer internacional. Lo que nos permitirá crecer y aprender, ser sólidos para llevar adelante las tareas revolucionarias de esta nueva etapa, tareas que sólo los sectores revolucionarios podremos llevar hasta el final...

    Gracias por su presencia

    ¡Hasta la Victoria Siempre!

     

    CONMEMORAN MUERTE DE COMBATIENTES CHILENOS

    En acto político de rescate histórico y propuesta de construcción popular

    Santiago 29 de Octubre. Chile
    Juan Manuel Corresponsal

    Santiago -Conmemorando la caída en combate de Cecilia Magni, Raúl Pellegrin, Miguel Enríquez, del Che en Bolivia, el intento de fuga desde la Penitenciaria el 10 de Octubre de 1992, como también la irrupción y copamiento guerrillero de 4 poblados al sur del País un 21 de octubre, las organizaciones chilenas; Asamblea del Pueblo, el Comité de Unidad Revolucionaria (CUR), la Confederación de Sindicatos Zona Poniente (CONFESIMA), los Combatientes Internacionalista y el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), se dieron sita el pasado 29 de octubre, en el local del Sindicato Ínter empresas Nacional de Telecomunicaciones (SINATE), ubicada en calle Corte Suprema numero 184, en una actividad de carácter política la cual denominaron “Octubre Revolucionario”.

    Cerca de las 19:00 hrs. Y ante un marco de público que bordeo las 300 personas y lleno la sala se dio inicio a la actividad, con exposición de videos, artistas invitados, saludos de diferentes partes del mundo y discursos de organizaciones convocantes en los que se puso énfasis en el llamado a acentuar los espacios de convergencia para la unidad entre las organizaciones Sociales, políticas y la propuesta de la Construcción de Poder Popular en nuestro País, fueron parte de la nutrida jornada que se postergo hasta pasadas las 22:00 Hrs.

    Leonardo Tapia, miembro de la dirección nacional y vocero del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) en entrevista a nuestro medio, sobre el sentido de esta actividad declaro: “Es recuperar la memoria de Miguel, Cecilia, Raúl, el Che y para dar una señal concreta del trabajo de construcción y convergencia de una alternativa política real en Chile.. Además rescatar la historia, la experiencia y el ejemplo de lucha de nuestros hermanos caídos, no desde el punto de vista de victimas, sino como combatientes que tomaron un accionar conciente y por cierto, abarca hasta la gente que anónimamente entrego su vida y que se deben recordar”

    ¿Ante un escenario, de desmovilización social y fragmentación de las organizaciones populares, y en la hipótesis de otro gobierno de la concertación, cual será la postura del FPMR?

    Desde que empezaron las elecciones de los gobiernos “civiles”, hemos mantenido nuestra postura. No participamos en el proceso electoral, no consideramos que hoy en día, sea una forma de construcción de un movimiento popular, pensamos que es una estrategia mas bien funcional a los intereses del sistema. A la no existencia de un movimiento social de construcción desde abajo, se convierte en un juego de poder entre distintas cúpulas que se disputan la administración del Estado.

    Vamos a seguir con nuestro empeño de construir un movimiento popular y en lo político, la convergencia de organizaciones revolucionarias en la perspectiva estratégica de construir un polo revolucionario que aporte a este proceso junto a todo el pueblo.

    El sistema neoliberal lleva 30 años impuesto en nuestra sociedad a desarticulado el movimiento popular, y las organizaciones que hoy convocan a esta actividad están trabajando en la base, en el fortalecimiento orgánico y político de la organizaciones, pero partimos de una situación o realidad de debilitamiento, que tiene que ver con la inexistencia de un Movimiento Popular real. Apostamos a eso, a aportar un poquito a que ese Movimiento Popular que vimos en los 80’, vuelvan a renacer con objetivos más claros y una conducción más coherente.

    Tras la pérdida de los comandantes Rodrigo y Tamara, en la toma del poblado de los Queñes en 1988, ¿Cuál es la lectura que se hace de la “Guerra Patriótica Nacional” (GPN), como estrategia de lucha Armada impulsada en su momento por el FPMR. ?

    Cualquier alternativa de lucha revolucionaria real y no ficticia, va a tener que contar con una estrategia de ocupación de todos los terrenos políticos. Por supuesto podrían cuestionarse, los métodos y los resultados, pero los objetivos y los fundamentos políticos de la GPN, fueron legítimos y los seguiremos manteniendo hasta hoy. No renegamos de nuestra historia, porque estamos orgullosos de ella.

    21 de octubre de 1988: la toma del sur de Chile

    El 21 de octubre del año 1988, el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) realizó cuatro operaciones militares simultáneas en diferentes puntos rurales del país: La Mora, Aguas Grandes, Pichipellahuén y Los Queñes, lugar donde perdieron la vida Raúl Pellegrín, conocido como el “Comandante José Miguel o Rodrigo”, y Cecilia Magni, “Tamara”. Estas acciones se enmarcaron dentro de la llamada Guerra Patriótica Nacional (GPN), diseñada por la Dirección Nacional del FPMR como una probable vía de solución a la dictadura y con claras intenciones de llevar al país hacia una revolución social.

    La estrategia política del Frente buscaba tener presencia combativa en todos los territorios del país,

    La misión de "instalación territorial" y su cumplimiento significó, para el Frente, la irrupción armada del 21 de octubre de 1988, con la toma de cuatro pueblos. Pero también redundó en un alto costo con la muerte de Cecilia Magni, Tamara, y el propio Rodrigo, como consecuencia de una de las operaciones, en Los Queñes.

    “Operación Dignidad" o Fuga de la Penitenciaría del 10 de octubre de 1992

    Ocho presos políticos; Pedro Ortiz Montenegro, Su hermano Patricio, Mauricio Gómez Lira, José Miguel Martínez, Pablo Muñoz, Patricio Ortiz Francisco Díaz Trujillo, Manuel Venegas y Luis Moreno, protagonizaron una fuga por la puerta de ingreso de visitas de la ex Penitenciaría de Santiago. Habían sido detenidos, encarcelados y procesados por asociación ilícita terrorista y ley de control de armas.

    Pedro Ortiz el único que portaba un arma de bajo calibre, había asumido la responsabilidad de cubrir la huida de sus compañeros. Fue el primero en caer herido bajo las balas de Gendarmería. Su hermano Patricio regresó para ayudarlo, siendo también herido y dado por muerto. Mauricio Gómez Lira y José Miguel Martínez Alvarado, ya heridos, corrieron a ocultarse en el jardín de unas casas de la calle.. , Pero fueron alcanzados y asesinados cuando se encontraban en el suelo: Mauricio había recibido 9 disparos y fue rematado de dos tiros en la cabeza; José Miguel, con 11 disparos en el cuerpo, fue rematado de dos tiros en la cabeza y Pedro, con 15 disparos en el cuerpo, fue rematado de 2 tiros en la cabeza. Sólo Pablo Muñoz y Patricio Ortiz fueron recapturados, en tanto que Francisco Díaz Trujillo (que moriría asesinado en 1998), Manuel Venegas y Luis Moreno pudieron romper el cerco policial.

    OPAL Chile, Prensa para América Latina

    18 Años de prensa libre 1987-2005

    OPAL Chile, Prensa para América Latina, 18 Años de prensa libre 1987-2005

    10 de octubre de 1992
    ¡Por la Libertad lo dieron todo !

    Ningún héroe cae en vano ni ninguna idea se pierde en el ondular del viento,cuando hay hombres y mujeres capaces de tomarlas y desarrollarlas para hacer fuerte el largo camino de la revolución social.


    El 10 de octubre de 1992 se produce la fuga de la Penitenciaría de Santiago. donde caen asesinado buscando la libertad nuestros hermanos Pedro Ortíz, Mauricio Gómez Lira y José Miguel Martínez (posteriormente sería asesinado Francisco Díaz Trujillo, otro de los fugados en esa oportunidad). Compañeros que recordamos con cariño por el inmenso vacío que dejaron en la organización, y por el paradigma que han entregado a las nuevas generaciones de militantes de no dejarse amedrentar por la adversidad y mantenerse consecuentes hasta el final con los que son las exigencias o costos del proyecto por el cual se lucha.

    Hoy queremos dedicar y ratificar nuestro compromiso con ellos y todos los luchadores y luchadoras caídos en combate, de seguir sin tranzar con la idea y acción de consolidar una alternativa revolucionaria para el país, un aporte al proceso emancipador latinoamericano, un proyecto político que represente los anhelos populares, patriótico, socialistas de nuestro pueblo.

    ¡Sólo la lucha nos hará libres!