¡¡Sólo la lucha nos hará libres!!

¡¡Hasta Vencer O Morir!! Helicóptero de rescate
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¡PARA SEGUIR LUCHANDO! ... ¡Fuerza Popular, Revolución y Socialismo!



Sólo la lucha nos hará libres

 

Con audacia y confianza en la fuerza del pueblo

Reconocido es el desgaste del gobierno concertacionista y el techo que viene tocando el modelo neoliberal en Chile, aunque el sistema en su conjunto tenga todavía un importante campo de maniobra. Estabilidad lograda por el Bloque Dominante (gobierno, “oposición” de derecha, empresariado y otras estructuras de poder de esta institucionalidad), gracias a su cohesión en aspectos centrales de la gobernabilidad; facilitada además por la ausencia de una fuerza popular única, efectiva y ejerciendo presión por sus derechos y demandas, que afecte seriamente a los de arriba, sus políticas e intereses, y ponga el sello clasista a la lucha social por un país distinto, por un sistema que favorezcas a las mayorías y no sólo a un pequeño sector de acomodados y enriquecidos a costa de la postergación y miseria del resto de los chilenos.

El gobierno de Bachelet, que se ha autoproclamado como “progresista” y hasta de “izquierda” a nivel nacional e internacional, insiste en sus políticas tecnócratas, mediáticas y de claro corte neoliberal. Su tendencia es a una mayor derechización mediante medidas que además de no resolver el estancamiento del modelo, acrecientan la diferencias en la propia coalición de partidos, lo que se ha visto reforzado con el último cambio de gabinete que puso fin al “gobierno ciudadano y paritario”, y medidas policiales y de inteligencia desesperadas para enfrentar el descontento social, junto con el tratamiento de leyes de parche que queriendo descomprimir la presión no han hecho más que exacerbar los ánimos, cuestión de lo que la población ya se está cansando.

Así lo demuestran la movilización creciente de sectores de trabajadores, estudiantes y pobladores desde el año pasado, que tuvo su punto alto en la gran protesta nacional del 29 último, donde se manifestó una fuerza social al margen del rayado de cancha del gobierno, la “legalidad” y la propia izquierda reformista, pero que dejó incógnitas importantes a las organizaciones que encabezaron o convocaron a esta Protesta Popular en el Día del Joven Combatiente, que tenía por objeto recordar a los caídos en las calles y luchando por las demandas sociales más sentidas y el cambio del sistema impuesto.

Obviamente, en la medida que el campo popular ha ido interviniendo en la contingencia nacional con expresiones propias, irremediablemente han ido surgiendo las contradicciones lógicas de pasar de un estado de la lucha a otro; debilidades o potencialidades que se deben ir tratando en lo teórico como en la práctica, en lo táctico como en lo estratégico, en las formas como en los contenidos. Pues movilizarse aisladamente y casi desde la marginalidad política, no es lo mismo que ser actores directos y colectivos a nivel nacional.

Ante los vacíos que genera el desgaste progresivo del sistema y los zigzagueos de la izquierda movimientista y reformista, las corrientes revolucionarias están exigidas a dar un salto en este sentido, porque es el nivel de conflicto y las expectativas creadas las que ya señalan la necesidad de una conducción única, coherente y eficiente de los nuevos procesos de lucha, que supere los conceptos de resistencia estrecha que hemos rumiado por años, para pasar a la ofensiva en todo orden de cosas, desde unificar las luchas entre sujetos, organizarse nacionalmente, hasta construir desde las bases teniendo frentes sociales concretos como protagonistas. Una breve síntesis reflexiva que hemos hecho a partir de nuestra experiencia en las últimas escaramuzas con el poder.

Finalmente, aprovechamos la oportunidad de saludar a todos los sectores que se han expresado en las últimas manifestaciones. A los sin techo y sectores poblacionales que han tenido gran participación en la lucha contra el Transantiago; a los estudiantes que tienen importantes tareas frente a la Ley General de Educación lanzada por el gobierno; a los trabajadores y trabajadoras que en su día internacional, una vez más entran a la palestra con temas como el ingreso mínimo, las leyes laborales y el constituir una línea sindical clasista y patriótica que de por el traste a los aparatos dominados por los lacayos del poder; y por último, a todos los sectores sociales que han sufrido la represión y la cárcel, especialmente los jóvenes secundarios y las organizaciones mapuche.

 

¡Sólo la lucha nos hará libres!