¡¡Sólo la lucha nos hará libres!!

¡¡Hasta Vencer O Morir!! Helicóptero de rescate
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Homenaje
  El desarrollo de nuestra organización ha estado marcada por intensas demostraciones de conciencia política, práctica consecuente y disposición a la lucha libertaria, pero esto ha tenido grandes costos para el Frente, en el transcurso de nuestra breve historia hemos debido sufrir la pérdida de valiosos hombres y mujeres cuya presencia nos hace falta hoy día, pero cuyo ejemplo debe fortalecer nuestras convicciones en las difíciles condiciones de la actual construcción social y política. En esta oportunidad queremos rendir homenaje a dos destacados Rodriguistas, de distintas generaciones y con diversas experiencias, pero están unidos para siempre ya que el mismo año entregaron su vida defendiendo firmemente los principios a los que habían dedicado lo mejor de su vida.  

Roberto Nordenflycht, "Aurelio", combatiente ejemplar.

Entre los días 19 y 20 de agosto de 1989, el FPMR realiza una campaña de operaciones de penetración y golpes contra blancos representativos de la represión dictatorial. Uno de ellos, la casa habitación del Coronel Lúcar, Director de la Escuela de Telecomunicaciones del Ejército, vinculado a la CNI y al criminal Manuel Contreras, acción llevada a cabo por la Unidad "Héroes de la Pintana" y el segundo, las instalaciones militares del Aeródromo de Tobalaba, a cargo de la Unidad "Húsares de la Muerte", dirigida por Roberto Nordenflycht, Aurelio.

En el marco de la acción en Tobalaba, Aurelio cae en combate perdiendo la organización a uno de sus más destacados militantes y dirigentes. Nuestro rescate de la historia guarda celosamente la actitud y los hechos de protagonistas como Roberto, los atesoramos como ejemplo viviente de disposición y voluntad de lucha, independientemente de los medios y escenarios en que esta se dé.

Roberto fue parte de la generación de chilenos que en el marco de la lucha antidictatorial formó parte de los primeros contingentes que materializarían las Tareas Militares del Partido Comunista y posteriormente en la formación del Frente Patriótico Manuel Rodríguez.

Nació el 23 de junio de 1956, ingresó a las Juventudes Comunistas en 1969 y es encargado de un Comité Local en el Instituto Nacional. En 1974 viaja a Moscú para ingresar a la Universidad Patricio Lumumba, donde realiza estudios en la carrera de Agronomía.

En 1975 deja sus estudios universitarios para iniciar su preparación político - militar, en la que se especializa en los medios mecanizados y blindados. Es destacado combatiente internacionalista en las filas del Frente Sandinista de Liberación Nacional de Nicaragua, participando en la lucha de ese pueblo hermano contra de la tiranía de Anastasio Somoza. Posteriormente entrega su aporte en la construcción del Ejército Popular Sandinista.

En 1984 ingresa a Chile para incorporarse a las filas del FPMR, donde al momento de su caída en combate es Jefe de las Unidades de Fuerzas Especiales del Frente y miembro de la Dirección Nacional. Al morir contaba con 33 años, estaba casado y con una hija que en ese momento tenía 7 años, María Gabriela.

Marcelo Barrios, joven Rodriguista

Marcelo Esteban Barrios Andrade, nació en Santiago el 19 de noviembre de 1967, era el séptimo hijo de Sara Andrade y de Washington Barrios. Su familia se trasladó en 1969 a Punta Arenas. En dicha ciudad cursó sus estudios básicos y secundarios.

Sus inquietudes políticas comienzan a surgir en 1983, un año antes que en la austral ciudad se repudiara masivamente al tirano en el llamado "Puntarenazo". Ingresa a la Juventud Socialista donde destaca rápidamente formando parte de la dirección regional, constituye el M.E.D. (Movimiento de Estudiantes Democráticos). La incesante labor política que desarrolla le significa su expulsión del Liceo Salesiano San José. En 1985, al ocurrir el quiebre del Partido Socialista en la zona, lidera el sector denominado "Los Comandantes".

Ingresa en 1988 a la carrera de Pedagogía en Historia y Geografía en la Universidad de Playa Ancha en Valparaíso. Se incorpora al Frente Patriótico Manuel Rodríguez, donde llega a ser segundo Jefe de Zona.

El 31 de agosto de 1989 estaba en su casa, ubicada en el pasaje Latorre, número 7 del cerro Yungay, cuando es asesinado por un comando de Infantes de Marina.

Los hechos
Marcelo tenía 21 años cuando fue asesinado, la dictadura procuró desde el primer momento ocultar la verdad de lo que había ocurrido, pero esta era demasiado evidente, similar a cientos de casos ocurridos en esos años. La versión oficial dada por la Policía de Investigaciones expresaba "… se concurrió hasta la calle 7 de la población 18 de septiembre en el cerro Yungay, lugar donde se encontraba en ese instante un delincuente subversivo. Este fue conminado a entregarse, pero respondió haciendo uso de armas de fuego. Dicho individuo parapetado, al ser herido en el intercambio de disparos, procedió a detonar una carga explosiva, la que le causó la muerte en forma instantánea…"

La verdad es otra, el médico forense señaló que la causa de muerte fue por "traumatismo esquelético y visceral por proyectiles", su cuerpo presentaba decenas de impactos de bala; la casa a su vez mostraba no menos de 500 impactos en sus paredes, techo y suelo, se trataba de una fría y cobarde ejecución.

El juez que inició la investigación se declaró incompetente y remitió la causa a la Fiscalía Naval de Valparaíso, quien cerró el proceso. Los asesinos fueron identificados como: capitán de fragata Francisco Pérez Puga, capitán de corbeta Sergio Shiffelle Kirby, sargento José Figueroa Castro, cabo primero Luis Ceballos Guerrero, sargento segundo Silverio Fierro Peña y cabo primero Oscar Aspe Aspe.

Hoy, a 11 años de ocurridos los hechos, rendimos nuestro homenaje a Marcelo, un joven que representa los mejores valores del rodriguismo, los mejores valores de una juventud que luchó por la libertad, un muchacho como tantos otros, hijos de este pueblo, cuya única y a la vez enorme distinción es haber asumido un compromiso concreto y práctico para transformar la realidad.

Hoy en día, en las condiciones, carácter y exigencias actuales de la lucha, esta actitud sigue siendo necesaria, la reivindicación de nuestra historia, el rescate del rodriguismo, tiene un contenido de pensamiento y acción, y nuestro hermano Marcelo Barrios lo representa a cabalidad.

Por la memoria de nuestros héroes...

Ni un minuto de silencio, toda una vida de combate

[septiembre 2000]

¡Sólo la lucha nos hará  libres!