JUAN ANTONIO GONZALEZ
Nacido el 25 de Marzo de 1963, fue el cuarto hijo de Belisario González y Rosa Rivera. Sus tempranas inquietudes lo llevaron a integrar desde muy joven diferentes tipos de organizaciones sociales. Entre el deporte, la artesanía, su trabajo en la comunidad y laborando como carpintero, se curtió en él su fuerte compromiso con el pueblo, proceso que le permitió ir superando rápidamente los vicios juveniles y debilidades personales. Como muchos de su generación, el “Toño” se integró de lleno a la lucha antidictatorial. En aquellos años la represión y la miseria se hacía sentir cruelmente en “La Santiago”, población donde se crió y creció como militante revolucionario. Luego asumiría su compromiso total en 1987, en los días que el país era estremecido con la Matanza de Corpus Christi, período en la cual se vinculó
al FPMR.
Vivió en la marginalidad, en el seno de la clase más desprotegida y pisoteada, pero supo trascender los límites de la opresión y encarnar en la práctica diaria los valores de la sencillez, la solidaridad y la responsabilidad. Jamás se le vio decaído, lo que estimulaba a todo aquel que le rodeaba. Estuvo siempre, además, en la primera línea de combate, participando en misiones de alto riesgo con audacia, seriedad y generosidad. Fue precisamente en el cumplimiento de una peligrosa misión en la Zona Central, en el que fue detectado por el enemigo. El hermano, el combatiente, el militante rodriguista, no vaciló un instante en enfrentarse a fuerzas abrumadoramente superiores, resistiendo durante más de tres horas con dignidad y consecuencia.
El resultado final de aquella embestida policial, seria la ejecución, la maquinación y la mentira. El “Toño’” fue acusado de haber secuestrado un niño para usarlo de rehén y de provocar un incendio que destruyó varias casas del modesto sector dónde estaba cobijado. Definitivamente la causal de muerte nunca fue aclarada, puesto que junto con demorar más de 11 días en entregar su cuerpo a la familia para sepultarlo, no hubo más respuesta que la versión oficial que lo calificó como un suicidio. Tras su partida quedaron su compañera, una pequeña hija y su familia, su entrañable amor por los niños y su ternura.
Hasta hoy Juan Antonio González sigue representando los mejores valores de una generación que se entregó por entera a la lucha libertaria. Su presencia y legado aun se deja sentir entre quienes lo conocieron. En los hechos, en la Población Santiago, comuna de Estación Central, siempre se hacen actividades entorno a él y sus ejemplar rol en el sector. Según palabras de uno de sus amigos y compañero “nuestro mejor homenaje al Toño, es construir fuerzas que nos permitan levantar la unidad revolucionaria de los pobres”.
MAURICIO CANCINO GARIN
Mauricio Alfonso Cancino Garín, nace en Santiago el 11 de Octubre de 1966. Cursa la Enseñanza Básica en el Colegio San José de Garín y la Enseñanza Media en el Liceo Andacollo.
Su participación escolar fue relevante, buen alumno y excelente compañero. Se destaca en el Centro de Alumnos como líder estudiantil junto a un grupo de pares con los que organiza actividades sociales dentro y fuera del Colegio, defendiendo los principios de Igualdad, Derecho y Libertad. Con gran reconocimiento en la Capilla del Colegio Andacollo, donde es querido y apoyado por el sacerdote y director del establecimiento.
Luego de egresar de la Enseñanza Media en el año 1985, estudia Microcomputación y Diseño Gráfico en el Instituto AIEP, además de potenciar sus actividades en la Parroquia Preciosa Sangre, Pastoral Pre-Juvenil, Juvenil y Colonias Urbanas Infantiles de Pudahuel Norte.
En el sector era apreciado por sus amigos y vecinos, llevando siempre la iniciativa en los eventos artísticos y culturales, la Navidad para los niños, las piezas de teatro callejero o doblajes musicales.
Entusiasmado con un proyecto de vida superior para su pueblo y como hijo de una familia monoparental, con su madre a la que vio sacrificarse todos los días para llevar el alimento a él y a sus otros 3 hermanos, decidió pasar decisivamente a la lucha política antidictatorial de los 80.
A la edad de 15 años participa en la brigada territorial “Juan Antonio Aguirre Ballesteros”, para luego formar parte del MIR fracción Aguiló. Sin embargo, en 1988, debido a los problemas que atravesaba esta organización y en el tendido que más allá de una opción partidaria como instrumento de lucha estaba la meta de alcanzar cambios sociales reales, acepta unirse al FPMR, donde madura políticamente y conoce a muchos hombres y mujeres valientes como él, bajo el seudónimo de “Hernán”, recibiendo formación militar especializada, además de ayudar a la preparación de otros jóvenes en las Milicias Rodriguistas y alcanzar el grado de Jefe de Zona.
El 14 de Diciembre de 1991, en el VIII Aniversario del FPMR, a los 25 años cae luchando contra las fuerzas represivas, defendiendo la vida de sus demás hermanos en una operación de recuperación de alimentos en Neptuno con JJ Pérez, comuna de Cerro Navia. No podía haber sido de otra forma... fue un luchador audaz e intachable, por eso no dudo un segundo en entregar su vida para defender a aquellos jóvenes que tenía bajo su responsabilidad.
JUAN FRANCISCO FUENTES ROJAS
Nace el 24 de diciembre de 1970, adquiriendo a temprana edad una clara conciencia y compromiso con los suyos.
Desde la escuela primaria, demuestra una aguda e inquisitiva inteligencia que le ayuda al ingresar a la Enseñanza Media y comprender tempranamente, el sacrificio que deberá realizar para conseguir metas en la vida. Así realiza trabajos remunerados desde muy joven, empaquetando en supermercados, como auxiliar en buses rurales, de artesano, etc.
Participa también activamente en dirigencias estudiantiles, llegando a ser presidente del Centro de Alumnos del Instituto Superior de Comercio (ex-Insuco). Etapa donde fortalece ideológicamente a muchos jóvenes de su edad, que no tenían certeza de la realidad que vivían. Así, una vez egresado como Programador de Datos Contables, determina su vocación de educador ingresando a la Universidad Metropolitana para titularse como Profesor de Filosofía.
Actúa siempre con respeto y moderación al conversar con vecinos, compañeros de colegio, amigos, obreros con los cuales comparte alegre y sociablemente; aunque nunca concede en temas relativos a la lucha por la Justicia y la Libertad.
Como integrante de las Milicias Rodríguistas, el 14 de diciembre de 1991, cae asesinado junto a Mauricio Cancino. Sellando así con su ejemplo la opción que creía justa: “luchar, luchar y seguir luchando por la igualdad a la que todo pueblo digno tiene derecho...”
Su madre Norma lo despidió señalando: “lo único que deseo en estos momentos, es pensar y creer que su sacrificio no será en vano, que muchos jóvenes como él seguirán su ejemplo, no dejándose llevar por la apatía y la falta de compromiso, para no ser manipulados por mercenarios al servicio del señor de señores, el Capitalismo”.
HECTOR ALEJANDRO VENEGAS GAUTHIER
Jano, como le conocimos, nació el 9 de diciembre de 1972 en Santiago. Toda su vida transcurrió en la población El Cortijo de Conchalí, donde palpó el dolor y las alegrías de su pueblo, al que aprendió a querer pese a su corta edad.
Estudió la Enseñanza Básica y Secundaria hasta el 2º medio en el Liceo A-33 del Cortijo. Luego ingresó al Liceo Gabriela Mistral para cursar 3º medio, donde se destaca en los ramos matemáticos.
Integró entusiasta el Taller Infantil de El Cortijo, en su compromiso y acción a favor de los niños. Allí trabajaba en actividades recreativas y culturales que lo llevaron a ser reconocido por los más pequeños como el “tío Jano”.
También, fue miembro activo de las Comunidades Cristianas de estudiantes fiscales, haciendo suyo el sueño de los creyentes seguidores del Cristo Obrero, el de los pobres y oprimidos.
Los vecinos del sector que lo conocían, se sorprendían ante la elevada claridad y conciencia social que desbordaba, poco común en un joven de su edad. Ello no era un hecho fortuito, de muy niño sintió en carne propia la realidad de los sectores populares, donde aprendió a entregar amor en todo lo que emprendía. Conoció además muy de cerca la represión policial, por ello asume con tanta fuerza la causa de la liberación como opción de vida, integrándose al quehacer miliciano de sus sector.
A la edad de 16 años, Jano deja de existir para transformarse en imagen y representación de una generación de jóvenes luchadores que puso el pellejo para lograr bienestar y justicia, por eso no hay mejor homenaje para él y tantos otros jóvenes revolucionarios caídos, que seguir tras ese objetivo hasta la victoria…