La heroica resistencia al imperialismo yanqui y sus aliados por parte del pueblo iraquí y otros pueblos del mundo, el revés sufrido en las elecciones de EE.UU. y las contradicciones interimperialistas, han dificultado los planes de Bush para América Latina, en particular la concreción del ALCA (tratado de libre comercio que reforzaría las cadenas de la opresión de nuestros pueblos) al que se le propinó un duro golpe en la reunión cumbre de Mar del Plata. También han fracasado hasta ahora, los planes agresivos de Bush en alianza con las oligarquías nativas, contra el gobierno y el pueblo de Cuba, contra gobiernos como los de Chávez, Evo Morales, Rafael Correa y otros.
Por otro lado el imperialismo yanqui y sus aliados, en particular Inglaterra, siguen amenazando y provocando a la República de Irán. Siguen apoyando, con el aval de la Unión Europea, la política fascista de Israel de división y agresión contra el pueblo palestino.
El cerco misilístico que va armando EEUU contra Rusia y China, agudiza las contradicciones interimperialistas, particularmente en el último período entre Rusia y EEUU
La política yanqui, agresiva, expansionista, de tipo fascista, a pesar de la sofisticación del armamento de los invasores y de la desigualdad de medios, ha tropezado con la heroica resistencia del pueblo de Irak, demostrando, una vez más, la verdad que planteó Mao Tsetung en su momento: “un país débil puede derrotar a un país poderoso, un país pequeño puede derrotar a un país grande. Siempre que el pueblo del pequeño país ose levantarse en lucha, se atreva a empuñar las armas y tome en sus manos el destino de su propio país, podrá indefectiblemente derrotar la agresión de un país grande”.
El imperialismo yanqui también empujó la agresión fascista de Israel a Palestina y al Líbano, que bombardeó sin piedad a la población civil. Pero la resistencia popular, encabezada por Hezbollah, infligió una dura derrota al ejército israelí, considerado hasta entonces como “invencible”.
En América Latina, se apoya en Uribe en Colombia, en Alan García en Perú, en fuerzas amigas en la región y el gobierno del PAN en México.
Esto en una situación compleja en cada uno de esos países, ya que hay vastos sectores populares que enfrentan al imperialismo y los gobiernos entreguistas como lo demuestran la heroica lucha del pueblo de Oaxaca en México.
El levantamiento popular de Oaxaca, larga lucha de los docentes y asalariados, estudiantes, amplia solidaridad popular, ocupación de la TV y 13 emisoras de radios por parte de la movilización popular que resistió posteriormente su desalojo, y creación de la amplísima Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca que se multiplico a otros estados mexicanos. La firme resistencia a las fuerzas represivas junto con la gigantesca marcha de centenares de miles a la capital nacional, entre otros hechos, son otra demostración más del auge de luchas de masas que recorre nuestra América Latina. El presidente Calderón no tendrá una presidencia tranquila.
Desde ya que partiendo de esta perspectiva sostenemos el desprecio al imperialismo, pero no lo subestimamos ni bajamos la guardia, ya que conocemos su naturaleza de manejarse como una bestia herida ante cada revés de los pueblos en su lucha. Así el imperialismo yanqui puede desatar ataques “preventivos” contra Irán, y otras naciones y pueblos oprimidos.
Por otro lado en América latina se ha profundizado las contradicciones entre diferentes sectores de las clases dominantes, sobre el trasfondo de un recrudecimiento de la disputa interimperialista por el control de nuestros países y de la región. Rusos, chinos, europeos penetran profundamente en toda América Latina. Es un hecho nuevo la expansión del imperialismo chino.
En nuestro país, en el seno del bloque hegemónico de clases dominantes, se han producido cambios de gran importancia. Durante la presidencia de Menem predominaron los yanquis, posteriormente este se debilitó y en un proceso pasaron a predominar las fuerzas del imperialismo ruso, chino y europeo, y los sectores de terratenientes y burguesía asociados a ellos.
Actualmente, somos protagonistas de una profunda lucha en nuestro país por aumento de salarios y mejoras en las condiciones de trabajo por parte de grandes sectores del movimiento obrero y asalariados. El proletariado se ha plantado ante la miseria de aumento pactado por los jerarcas sindicales y el gobierno de Kirchner, y son muchos los destacamentos que enfrentan y van desbordando por abajo a sus direcciones traidoras. Por estos días, los obreros petroleros paran los pozos en demanda de aumento salarial y contra el impuesto a las ganancias a los salarios, mientras los monopolios petroleros amasan miles de millones de dólares con precios internacionales históricamente favorables.
El período de recuperación económica, más de cuatro años, favorece a sectores de grandes terratenientes vinculados principalmente a la exportación de soja, los monopolios petroleros, de la pesca y grupos financieros, entre otros. Por otro lado, los ritmos de explotación de la mano de obra asalariada se ha agravado, hay decena de miles contratados y precarizados, en negro o sin contratos sobre todo en la administración pública, con sueldos que no superan la canasta básica de alimentos. Este fenómeno es común en muchos países del mundo, marcando una de las características principales de esta recuperación económica. Superexplotación, precarización y bajos salarios. Persisten más de 1.600.000 desocupados y los salarios de los ocupados no recuperaron aún los valores de 1998. La desnutrición infantil ha crecido en todo el país, mientras los monopolios petroleros se llevan 15.000U$$ por minuto.
La gran lucha de los maestros en la austral Provincia de Santa Cruz, desnudaron para millones el verdadero rostro del gobierno de Kirchner. En su pago chico se le revelaron luego de 17 años sin aumento salarial. Esta lucha recoge las enseñanzas de la democracia de masas como en Oaxaca, la democracia asamblearia, basada en los Cuerpos de Delegados y delegados de base con mandato. Esta modalidad fue uno de los factores decisivos de la fortaleza de esa lucha de más de un mes y los triunfos arrancados al gobierno y marcó a fuego el doble discurso de una dirigencia sindical que usa un lenguaje “progresista” pero en la práctica son traidores a los intereses de los trabajadores.
Por eso afirmamos que son parte de los nuevos vientos de lucha que recorre América Latina. Vientos que enfrentan la política antipopular y reaccionaria de gobiernos como los de Kirchner que mantiene los salarios de los trabajadores por el piso, mientras acumula una reserva en el banco central de más de 42 mil millones de dólares. Habla contra el FMI pero le paga una deuda usuraria e ilegítima y, mientras agita la bandera de independencia económica, ya acumuló más deuda externa que antes de ese pago, mientras cumple con los compromisos con otros usureros internacionales.
Este gobierno nos habla de Derechos Humanos pero no mueve un pelo para que aparezca con vida el militante y ex - detenido desaparecido Julio López, secuestrado luego que declarara contra sus torturadores. La derecha fascista se mantiene impune en nuestro país. Por otro lado asistimos indignados al asesinato del docente de la Provincia de Neuquén Carlos Fuentealba abatido por la policía del Gobernador Sobich en la represión de la movilización por reclamos salariales. Esta muerte generó que centenares de miles se movilizaran en todo el país exigiendo cárcel para los responsables políticos y materiales del hecho. Esto se suma al reclamo del retiro de la gendarmería -fuerza de represión- enviada por el gobierno de Kirchner al sur de nuestro país
Por otro lado impulsada por el poder ejecutivo, se acaba de aprobar en el Congreso de la Nación, la llamada “ley antiterrorista” hecha a la medida de los yanquis y demás imperialismos. La sanción de esta ley tiene como objetivo extender el poder de represión a través de una herramienta legal que aumenta enormemente las atribuciones de las fuerzas policiales, de inteligencia, jueces y fiscales y que es lo suficientemente severa para con los que luchan y lo más abierta posible en cuanto a las acciones que puedan quedar enmarcadas como “terroristas”.
Esta herramienta represiva trata como un “terrorista” a todo aquel que forme parte (por el sólo hecho de ser parte) de una organización (estudiantil, barrial, política, social, gremial) que luche por reivindicaciones del tipo que sea, que intente mediante la comisión de delitos (los fiscales interpretan siempre que cortar una calle o una ruta es un delito) obligar a un gobierno u organismo internacional (ej. FMI, Banco Mundial, etc.), a realizar un acto o abstenerse de hacerlo, entre otros puntos aberrantes.
Pero como decíamos mas arriba esos nuevos vientos vienen cargados de elevada conciencia de las masas, conciencia acumulada durante años de engaño, opresión y lucha. Pero estos gobiernos por su naturaleza llevan consigo un gran desprecio hacia los sectores populares, subestimando esa conciencia. Así los trabajadores y el pueblo le asestan duros reveses con sus luchas y las derrotas electorales en varias provincias, particularmente en la Capital Federal.
Por otro lado este gobierno usa la relación con Chávez, Morales o Fidel Castro, para mostrarse como lo que no es. Influye en sectores que plantean no golpearlo porque de esa manera le hacemos el juego a los yanquis y los sectores fascistas. Efectivamenste, como decíamos, no son los yanquis los hegemónicos en el Gobierno de Kirchner, pero eso no cambia su carácter proimperialista y antipopular. Cuando vino Bush a nuestro país, nuestro partido, como en muchas ocasiones, estuvo donde tenía que estar: en la primera fila del combate en Mar del Plata. Mostramos con nuestra juventud que somos parte de los millones que están dispuestos a hacer arder la tierra en América Latina bajo los pies del imperialismo yanqui. Pero también alertamos de quienes,como Kirchner, les cierran la puerta a los yanquis y se la abren a otros imperialismos que disputan el control de áreas y sectores estratégicos en nuestros países como el imperialismo chino, europeo y ruso.
Por eso, nosotros entendemos las razones de estado de los gobiernos como el venezolano, el cubano o el boliviano, de no ofender a Kirchner, a pesar del desplante que le hizo a Fidel Castro en su visita a la Argentina, pero la única “cuestión de estado” para nosotros es la defensa de los intereses de la clase obrera y de los oprimidos de la ciudad y el campo.
Asistimos al poderoso auge de luchas que recorre nuestra América Latina, que volteó a gobiernos proimperialistas y oligárquicos en varios países (Ecuador, Argentina, Bolivia, entre otros) y frustró numerosos planes reaccionarios, como sucedió con el golpe de estado contra Chávez en Venezuela o las privatizaciones en Paraguay, produjo una gran oleada de luchas obreras, campesinas, de los pueblos originarios por tierras y necesidades propias que se extiende a todo el continente, junto con las luchas estudiantiles, se van abriendo paso y van tiñendo nuestros países.
Fueron nuestros hermanos latinos por decenas de miles los que protagonizaron las lucha de los inmigrantes que paralizaron estados enteros en los EE.UU.
El desafío para los partidos de izquierda, es como dirigir esas luchas por el camino de la toma del poder, de la destrucción del viejo estado, de la Revolución de Liberación Nacional y Social. Para eso es necesario desarrollar la lucha ideológica contra teorías apoyadas por diferentes imperialismos como las denominadas “neodesarrollistas” o teorías revisionistas como el “Socialismo del Siglo XXI” de Heinz Dieterich y el “socialismo” sin revolución ni dictadura del proletariado o las de John Holloway, y otras que niegan el papel del proletariado y las fuerzas de vanguardia y la necesidad de la toma del poder.
Otra teorías han vuelto a replantear la tesis socialdemócrata, revisionista del marxismo, de “tomar el poder por vía electoral o parlamentaria” (el viejo y podrido poder estatal de las clases dominantes) línea que tiene décadas de fracaso en nuestros países y ha llevado al triunfo posterior a sangrientas dictaduras.
Nuestro Partido sostiene el camino de las puebladas como camino de aproximación a la revolución de liberación nacional y social. Nosotros no nos oponemos, por principios, a participar en las elecciones. Somos comunistas y seguimos las enseñanzas del leninismo, pero en las actuales circunstancias, el instrumento más apropiado frente a las próximas elecciones es lograr un masivo voto en blanco, nulo o la abstención que exprese el repudio a la política de Kirchner.
En nuestro país sostenemos el camino del Argentinazo. Ese camino tiene gran vigencia y de esas puebladas hemos sacado enseñanzas, y una de ellas es el papel que debe jugar el proletariado en ser motor y dirección de esos procesos, junto con la lucha para fracturar las fuerzas armadas y lograr traer a los sectores populares, patrióticos y democráticos para el lado del pueblo, imponer un centro coordinador multisectorial y que el Partido esté a la altura de la situación para poder jugar su rol de vanguardia, en la lucha por imponer un gobierno de unidad patriótica y popular, en la perspectiva del triunfo de la revolución democrática popular agraria y antiimperialista en marcha al socialismo.
Por otro lado en determinadas circunstancias y si fuese posible un frente popular y antiimperialista para imponer un gobierno de unidad popular y abrir un camino como se abrió en Venezuela, Bolivia o Ecuador, lo haríamos. Apoyaríamos, trataríamos de estar ahí. Sabiendo eso sí, que sería solamente un camino auxiliar, porque nunca en América Latina se pudo conquistar el poder desde el gobierno. Pero esta no es la situación actual en la Argentina
El auge de luchas se sostiene, y soplan vientos favorables a la revolución, lo que requiere que nuestros partidos impulsen la lucha de liberación nacional y social, desarrollen amplias políticas de unidad de las fuerzas revolucionarias con todas las fuerzas que enfrentan al imperialismo, bajo la dirección del proletariado, al mismo tiempo requiere que defendamos a fondo la vigencia del marxismo-leninismo y desarrollemos poderosos partidos del proletariado.
Partido Comunista Revolucionario de la Argentina