LAS TAREAS DE LA IZQUIERDA REVOLUCIONARIA EN LA CONSTRUCCIÓN DEL SOCIALISMO HOY EN VENEZUELA
1. La victoria de Chávez
Desde finales de la década de los años 80, Venezuela comienza a vivir una situación que fue catalogada acertadamente como prerrevolucionaria, esto debido al galopante deterioro de la credibilidad del sistema de partidocracia imperante, la elevación de la protesta y la incapacidad de los sectores gobernantes en dar las respuestas adecuadas que satisficiera las demandas populares, configuraron esta situación.
“EL Caracazo” en Febrero del año 1989 fue el inicio del final del régimen de democracia representativa, allí los sectores más excluidos de la sociedad asumen la protesta y la calle como escenario de ella.
Luego las intentonas de golpes de estado del año 1992 (febrero y noviembre) son una nueva expresión del resquebrajamiento del orden existente, una fracción de la Fuerza Armada se alza en armas, fracturando la unidad de la fuerza militar e incapacitándola para la defensa del orden instituido.
La salida de Carlos Andrés Pérez en el año 1993, el gobierno de transición de Ramón J Velásquez y el gobierno electo de Rafael Caldera, no hicieron posible revertir la situación. El pueblo buscaba salidas y cambios más profundos, desalojar a los partidos existentes y poder construir una realidad distinta que respondiera a sus aspiraciones para esto se hacía necesario la búsqueda de nuevos liderazgos.
Esto explica la victoria electoral de Chávez en el año 1998 que lo ven importantes sectores del pueblo como la posibilidad cierta del cambio.
2. Las tres fases del gobierno de Chávez
De 1999 al 2002 el período de democracia burguesa
Este período estuvo caracterizado por aplicar políticas económicas que seguían beneficiando a los mismos sectores beneficiados en la IV República, se siguieron utilizando recursos públicos para financiar a los sectores económicos del período anterior. Se aprovecharon algunos gazapos que se colaron en la Constitución Bolivariana del año 1999, para mantener aspectos esenciales del neoliberalismo.
La composición del gobierno recogía sectores revolucionarios, socialdemócratas, voceros de grupos económicos que justificaba de alguna manera esta realidad política.
Una vez que se promulgan un conjunto de leyes dentro de lo que fue la “Ley Habilitante”, se comienza a generar una ruptura con los sectores de poder, sobre todo con la promulgación de la Ley de Tierras.
Se inician paros, huelgas promovidos por la burguesía, que concluye en un primer momento en el Golpe de Estado de abril del año 2002, donde quedó evidenciada la participación de sectores de gobierno, que estaban vinculados con grupos económicos importantes en esta intentona; y la participación de la alta oficialidad. La conspiración no cesa y van nuevamente por sus fueros cuando organizan el paro indefinido de diciembre de ese mismo año. En estos dos intentos queda demostrado la fragilidad del gobierno y de sus políticas aplicadas, cuando los mismos sectores productivos que recibieron el apoyo del gobierno, se pararon y abandonaron la responsabilidad social que tenían con el pueblo venezolano: la industria alimenticia, vivienda, confección, servicios y muchos otros asumieron la propuesta de derribar al gobierno.
Al final de este período se genera la primera ruptura de este gobierno, con un sector que además controlaba una parte estratégica del Estado (El Tribunal Supremo de Justicia, la Asamblea Nacional y una importante parte del tren ejecutivo).
El Período del 2003 al 2006 el período de construcción de una economía popular o social
Caracterizado por la aplicación de un conjunto de políticas que irrumpen contra el propio estado, que no ha recibido transformaciones relevantes. Se crean las misiones como una manera de que las políticas superen a la institucionalidad existente y generen un impacto en la población; se alfabetiza a cerca de 1.500.000 venezolanos y venezolanas, se crean las otras misiones educativas, la Misión Barrio Adentro, para resolver un problema urgente, que buena parte de la población no recibe ningún tipo de asistencia en salud.
Comienza a crearse una nueva institucionalidad, con la creación de nuevos ministerios: se crean los ministerios de hábitat y vivienda, alimentación y economía popular, se crea a partir del Ministerio de Producción y Comercio los Ministerios de Industrias básicas y minería y el Ministerio de Industrias Ligeras y Comercio, buscando realizar una política que asegure por una parte la seguridad alimentaria del pueblo venezolano, creando al efecto una red pública de distribución de alimentos; por otra parte la construcción masiva de viviendas, que permita por esta vía romper con los grandes monopolios en la construcción de viviendas y satisfacer esta necesidad muy sentida por importantes sectores de la población y con el MINEP ahora MINEC, la creación de una economía distinta a la economía capitalista, que permita crear los cimientos de una sociedad solidaria.
Todo este período estuvo caracterizado por una gran inestabilidad política que fue amainando en la medida misma que el Presidente Chávez fue consolidando su liderazgo.
El 2007: la transición al socialismo
Asumida por el Presidente Chávez la propuesta del socialismo, dos años antes, se convierte en la tarea central a partir de la reelección en su segundo gobierno.
Recién se instala en el nuevo gobierno, plantea la necesidad de constituir un solo partido, que sea capaz de dirigir el proceso revolucionario, que sea una forma superior de organización de los y las revolucionarias, que supere las actuales estructuras partidistas.
Igualmente propone como tarea urgente en la construcción del socialismo los Cinco Motores, que no son sino la aceleración en la realización de un conjunto de tareas, que van en el ámbito de la elevación de la conciencia del pueblo y de la superestructura jurídica.
3. Las luchas internas en la construcción del socialismo
En la medida que el proceso bolivariano va tomando un camino hacia el socialismo, las contradicciones internas se van agudizando. Nuevamente un sector del gobierno proveniente principalmente de sectores de la pequeña burguesía ha tomado fuerzas en el gobierno. Han venido acrecentando su poder económico a través de mecanismos como la corrupción, creando redes interinstitucionales, aprovechándose de la confianza que le sigue dispensando el Presidente Chávez y controlando parte importante de la estructura del Estado.
Por otro lado tenemos que algunas organizaciones e individualidades revolucionarias, partiendo de un conjunto de observaciones que le tienen al proceso bolivariano y sobre todo la presencia preponderante de este sector socialdemócrata en el mismo, han tomado la posición de apartarse del movimiento y han manteniendo una posición pasiva.
La construcción del socialismo en Venezuela pasa por identificar y dirimir las contradicciones por las que va a transitar este proceso a todo lo largo del camino, la capacidad de la verdadera izquierda revolucionaria está en saber distinguir la posición más correcta. Los revolucionarios estamos en el filo de una navaja, de un lado están las posiciones reformistas y por otro lado las posiciones vanguardistas. Nuestro papel es contribuir a clarificar la direccionalidad que debe tomar el movimiento y poder diferenciar en cada momento que es lo principal y que es lo secundario. De manera de poder cumplir el papel de orientador del movimiento.
4. La construcción del poder popular
Por la forma como se desarrolla el proceso bolivariano, que llega al gobierno por vía electoral con una alta votación de las inmensas mayorías con el líder del proceso; y por tanto no fue producto de la organización popular desde la base, aquella que va construyendo un poder, cuyo fin fuera desalojar el poder anterior; por lo que implica que el pueblo venezolano carece de niveles de organización.
Si por otro lado se ha planteado que los cambios los realizan los pueblos, que en el proceso bolivariano hay un reconocimiento del carácter protagónico del pueblo, entonces la construcción del poder popular es una tarea pendiente del proceso y es una tarea de la izquierda revolucionaria.
El poder popular debe ser un poder constituyente, de transformación permanente, que no debe ser mediado por el poder constituido que es el estado, de forma que el poder popular debe ser autónomo del estado.
Debe ser constituido desde la base del pueblo, en los territorios pero también en las fábricas, universidades, batallones del ejército, comunidades campesinas.
Pasa porque el poder popular sea una escuela de permanente aprendizaje, que eleve la conciencia del pueblo.
La democracia debe ser ejercida directamente por los integrantes del poder popular, sin mediaciones de ningún tipo, donde se elimine la elección de representantes al viejo modo donde una vez que es elegido el representante, adquiere plena autonomía de sus electores. El elegido para la articulación de esa instancia con otras instancias tendrá sólo carácter de vocero y lo pierde una vez que deja de ser la voz de la instancia que lo eligió.
Este poder popular será la piedra angular para ejercer tareas relevantes como la construcción del nuevo estado, en la planificación de la nueva economía y en la defensa de la revolución.
Dentro de la construcción del poder popular, cobra especial importancia la construcción del poder obrero, quien es el sujeto llamado a dirigir la transformación de la sociedad y que hoy se encuentra en una situación de mucha dispersión.
Se ha iniciado una experiencia en Venezuela que apunta en esta dirección, que es la creación de los Consejos Comunales, de los Consejos de Trabajadores y los Consejos Campesinos.
5. La transformación del estado
El Estado no ha sufrido transformaciones relevantes durante estos primeros años del proceso bolivariano, sigue siendo el mismo estado burgués, con su fuerza, con sus procedimientos, con un crecimiento hipertrofiado e inservible para apuntalar las transformaciones revolucionarias que se requieren.
No se trata del cambio de nombre de las instituciones, como se realizó en buena medida en la Constitución del año 1999, existe una gran deuda con la transformación que se ha ofrecido. El sistema de justicia es obsoleto e ineficiente, el ejercicio parlamentario sigue montado sobre el esquema de la representación, el poder ejecutivo no se encuentra en capacidad de dar respuesta a las necesidades de cada situación.
El Estado debe sufrir transformaciones relevantes que deben construirse desde el poder popular constituyente, para que él sea efectivamente la representación de ese poder popular. En las nuevas estructuras de las instituciones debe haber instancias de decisión donde participe el poder popular.
Esta transformación no puede ni debe decretarse, debe ser un proceso de construcción que debe avanzar e la medida misma que avanza la construcción del poder popular, se fortalece la conciencia que le da el carácter irreversible y se asumen las nuevas tareas revolucionarias.
6. La transición económica
No habrá socialismo en nuestro país, si no hay una transformación de la base económica de la sociedad. Hoy las relaciones sociales predominantes siguen siendo las capitalistas, incluso podríamos decir que ha venido creciendo la brecha entre el discurso presidencial y la realidad; por una parte se habla de socialismo y por la otra se ha producido en nuestro país una mayor ganancia de los sectores oligárquicos, sobre todo la burguesía financiera.
Se ha avanzado en la creación de formas colectivas de propiedad a través de las cooperativas, en los últimos 3 años su crecimiento ha sido exponencial, de menos de 20.000 cooperativas se pasó a cerca de 200.000 cooperativas, la propiedad colectiva puede ser un importante avance ya que separa a los trabajadores de su condición de explotación, la propiedad colectiva sigue siendo propiedad privada y debe ser transformada en propiedad social
Como hoy el Estado no se ha transformado, está incapacitado estructuralmente de asumir el papel de socializador de la propiedad, de manera que el proceso de transición, la socialización será asumida por la participación del estado, el poder popular y los trabajadores en la planificación y toma de decisiones de la nueva economía: para la producción, para el intercambio y para la distribución de los excedentes.
En el proceso productivo, en la transformación económica un aspecto fundamental es que los trabajadores participen directamente en la planificación de la producción conjuntamente con las comunidades organizadas en consejos comunales, en la toma de decisiones fundamentales para el desarrollo de la producción y debe además realizarse transformaciones en relación con la división social del trabajo, en la dirección de ir eliminando las diferencias entre el trabajo manual y el intelectual.
Los trabajadores con menor nivel de formación deben tener una jornada laboral más corta para que el tiempo restante lo dediquen a la formación y capacitación para la gestión, insertando la propuesta de la acreditación de saberes por la experiencia laboral, que aporta en el desarrollo de la ciencia y la tecnología, así como superar la relación capitalista de la división social del trabajo. Debe irse eliminando las diferencias de los excedentes distribuidos entre los que ejercen actividades manuales de las intelectuales.
La gestión de la producción debe ser de nuevo tipo, propiciando que los trabajadores adquieran una visión integral del proceso de trabajo, que les permita apropiarse desde el conocimiento de todo el proceso productivo.
En la esfera del intercambio se hace necesario que se establezcan formas para el cálculo del precio de los bienes y estos precios deben estar determinados por la cantidad de trabajo que se han requerido para su transformación.
Deben existir a su vez distintos mecanismos de intercambio, entre otros el trueque, deben comenzarse a construir espacios donde prevalezcan formas solidarias de intercambio.
La utilización de monedas sociales para circuitos determinados de intercambio que permita ir despojando progresivamente al dinero el carácter de acumulación y de mercancía y sólo cumpliendo una utilidad para la facilitación del intercambio.
La distribución del excedente debe ser establecido por el consejo de planificación conformado por el estado, el poder popular y los trabajadores. Una vez que en cada unidad productiva se logra cubrir las necesidades materiales de cada trabajador, la distribución de los excedentes debe dirigirse hacia la comuna o municipio de ubicación de la fábrica, a las necesidades de la sociedad en general y a la solidaridad internacional en el marco de acuerdos solidarios como el ALBA.
Para consolidar el proceso de cambio y llevarlo al puerto seguro del socialismo pasa por que las corrientes más consecuentes asuman una posición activa y plena vinculada al motor de la historia, que es el pueblo venezolano y que la direccionalidad y las tareas del momento profundicen lo desarrollado hasta ahora por el proceso bolivariano.
Utopía- Plataforma Socialista