|
Poema a Manuel Rodriguez
Soldado! Toma pronto el caballo y ve a Santiago.
Busca una casa de teja que queda al otro lado del Puente de Cal y Canto, toca a su viejo portón y saldrá a abrirte una moza que tiene los ojos claros, te preguntará por él, dile que lo mataron. Dile que no le han dado sepultura y que camino a Til-Til su cuerpo está tirado.
El soldado partió al alba, regresó al anochecer, y esta respuesta me trajo.
¡Capitán, mi capitán! Busqué la casa de teja que queda al otro lado del Puente de Cal y Canto, llamé a su viejo portón y salió a abrirme la moza que tiene los ojos claros. Cuando le dí la noticia, sonriéndose desdeñosa me dijo que la engañaba, que aún no estaba en el mundo la mano que lo matara.
Pero tú ves que está muerto Manuel Rodríguez muchacho.
Capitán, aquí está muerto pero está vivo y guerreando allá en esos ojos claros.
"¡Jamás el héroe muere! La mano que le hiere en páginas inmortal su nombre escribe, y el héroe mártir con su gloria vive".
|