¡¡Sólo la lucha nos hará libres!!

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Sólo la lucha nos hará libres

 

 

Boletín Rodriguista, Mayo 2007
El Vuelo en la Construcción Social de Masas

“...para la generación de sujeto social en el ámbito poblacional, estudiantil y de trabajadores, nuestra organización busca establecer o potenciar iniciativas u organismos que se coordinen y desplieguen acciones (intervención) con alcance en lo nacional desde sus propios frentes de lucha sectorial o territorial. En la práctica concreta, este quehacer se podría manifestar como Frentes Político Sociales...
(Proyecto Político del FPMR)

A partir de la realización del Primer Congreso del Frente, desplegamos grandes esfuerzos en la construcción social, entendiendo a ésta como el espacio estratégico indispensable para la transformación revolucionaria en nuestro país. De esta forma, hace tres años iniciamos un proceso en tres líneas sociales específicas: trabajadores, estudiantes, pobladores. Cada una de ellas fundamentadas en principios que intentan llevar a los sectores sociales a ser Sujetos, Conductores de los procesos de cambios y no sólo como su fuerza material o apéndices como los considera la lógica aparatista, sea esta electoral o militarista, ambas propiciadoras del clientelismo. Es decir, una fuerza que surge cuando el concepto de construcción contempla a los sectores sociales no solo proveyendo votos o infraestructura, sino como actores fundamentales de la acción política.

Así hemos aprendido, que debemos crecer con los ritmos del movimiento social para que éste seleccione los instrumentos de lucha, sean ellos pacíficos, violentos, legales o ilegales. Donde además la organización política está llamada a ser un elemento vinculante entre lo local y lo nacional, entre lo social reivindicativo y lo político. Es cierto que hay que construir desde los territorios, pero estos sectores sociales necesitan pensarse a sí mismos desde lo nacional también, o lo que es lo mismo, desde lo reivindicativo territorial al cuestionamiento político nacional. Estamos claro que metodológicamente es aceptable considerar lo reivindicativo separado de lo político, pero en la realidad lo reivindicativo siempre es un proceso de construcción política.

Aplicando los anteriores conceptos, pero hoy en un escenario favorable desde el punto de vista de la situación política del país, que trae nuevos desafíos y subjetividades al tejido popular, la política rodriguista crece en lo social desde los sujetos en los siguientes contenidos:

1) En los trabajadores, donde participamos de la naciente Corriente Clasista y Patriótica Sindical, desarrollando un espacio organizativo y un periódico que representa su espíritu y propuesta.

2) En el estudiantado, estimulando la creación de la Unión Patriótica Estudiantil, UPE, con grandes posibilidades de masificarse e incidir en las luchas estudiantiles contra la nueva Ley General de Educación, LEGE, instalada por el gobierno luego de las grande movilizaciones del año 2006 (la LOCE 2)

3) Y en el área poblacional, construyendo Los Sin Techo, espacio que procura organizar en torno al problema de la vivienda, levantando comités que aglutinen allegados, arrendatarios, etc. Respondiendo a esta demanda con más organización y movilización social, o proyectándose hacia herramientas históricas del movimiento poblacional: la toma de terrenos.

La actual iniciativa de construcción pretende la convergencia reivindicativa de la clase en su conjunto, que por un asunto metodológico está momentáneamente “separada”; la clase es una, aunque orgánicamente se exprese a través de diversas temáticas sociales. Por lo mismo, los lazos íntimos de unidad del futuro Movimiento Popular se logran en la actualidad con sectores que luchan por sus demandas, pero que en el propio ejercicio de la lucha visualizan al responsable real de su situación; el sistema capitalista neoliberal. Esta “revelación” va unida también a otra: entender que los demás sectores sociales y políticos populares constituyen su propia clase.

En el paso de la constatación de esta realidad (pantano permanente de la izquierda revolucionaria) a la construcción hay un salto cualitativo inmenso. Hemos vivido esta experiencia. Por lo mismo, la presente propuesta del Rodriguismo en el quehacer de masas, deja atrás la primera para quedarse definitivamente en la segunda, donde ya no discutimos cómo se debe construir, sino qué estamos construyendo; no analizamos pasivamente la realidad, sino que estamos activamente con una franja social buscando transformarla.

¡Sólo la lucha nos hará libres!