Como parte de nuestra búsqueda constante de la formación, y a partir de la experiencia recogida desde el trabajo social de base, es que hemos visto la necesidad de adentrarnos en este fenómeno y realizar un aporte a nuestra organización.
Siempre que hablamos de Educación popular, nos surge una gran interrogante, ¿a qué nos referimos con el término?, ya que no podemos estructurar y encasillar la Educación Popular a un concepto, porque su accionar no está delimitado, sus ramas de acción pasan por múltiples vértebras de la sociedad. Es así que la entendemos como un proceso que se vive a partir de la retroalimentación, por medio del intercambio de ideas y experiencias de personas u organizaciones. Que promueve al ser humano integral, su liberación y la transformación de la realidad. Lo que genera una interrelación comunicativa.
La Educación Popular es un proceso, ya que va cimentando el camino que nos conduce a la construcción de una determinada meta; como toda acción que posee cierta intencionalidad, que en este caso puede ser política, educativa, pedagógica, social, comunitaria, cultural, etc. O muchas de estas a la vez.
La Educación Popular se sustenta en la retroalimentación ya que requiere de la participación colectiva en el proceso. Lo que incluye el reconocimiento del saber de los otros, por lo que se descarta la jerarquización verticalista del conocimiento. El que sabe y el que no sabe quedan relegados sólo al plano de lo institucional, considerado como aquel espacio de intervenciones directas o indirectas del sistema neoliberal. Todos y todas conocemos en menor o mayor medida acerca de algún determinado tema y en conjunto vamos comprendiendo y aprendiendo.
La Educación Popular también se sostiene en las experiencias, en la medida que se reconoce la experiencia propia y la del otro, siendo capaz de construir historia y rescatar la memoria colectiva; como así también, poder proyectar el proyecto político histórico conducente a la transformación profunda y radical de la sociedad.
Esta promueve al ser humano integral y su liberación. El ser humano como tal, no es un ser segregado sino que conforma un único armónico, por lo tanto, la importancia de considerarlo como tal es fundamental, entenderlo en su dimensión emocional, intelectual, afectiva, moral, psicológica, social, cultural, política, es la base para su liberación. Liberar al ser humano de aquello que lo somete.
La Educación Popular apunta hacia la transformación de la realidad. Cuando se habla de transformación de la realidad esta pasa también por el individuo, es decir, que el individuo como tal debe buscar su transformación a otro ser humano desligado de sus ataduras que lo hacen un oprimido. Todo aquello que nos oprime, nos hace ser oprimidos y opresores. Como lo señala Paulo Freire, “cada uno de nosotros aloja un opresor u opresora. Desde la perspectiva de que vivimos en un mundo que somete, y por lo tanto estamos susceptibles de ser permeados por este. La necesidad de transformar el mundo que nos rodea y el propio mundo interno se hace cada vez un objetivo imperioso”.
La Educación Popular se mueve a través de la acción comunicativa, pues en la medida en que los seres humanos tenemos intención de comunicar vamos generando receptores que reciben el mensaje emitido. Pero esto no es nada sino se produce una interrelación comunicativa, en donde la retroalimentación es el condimento fundamental para que se produzca una acción comunicativa.
Principios o pivotes de la Educación Popular
Estos son algunos de los principios que visualizamos pudiendo existir muchos otros:
- No anula al individuo por tanto no lo instrumentaliza, sino que lo considera como sujeto con capacidad de construir su propia historia y por ende de transformar su realidad.
- Coherencia o consecuencia con respecto a la praxis.
- Valorización de la experiencia individual y colectiva, por tanto, de la sabiduría popular.
- Es participativa, requiere del protagonismo colectivo para hacerse efectiva.
- Es liberadora. Busca la liberación del ser humano en su integralidad.
- Su práctica es horizontal, en la medida que aprendemos de los demás.
- Construye identidad
- Respeta a la persona como tal.
- Reconoce a cada sujeto con poder, es decir, con capacidad para cambiar su entorno.
- Se centra en el proceso más que en los objetivos. En lo que se gana para avanzar.
- No existen los fracasos, ya que todo es una experiencia que nos ayuda a mejorar la acción futura. Esto no quiere decir que no se evalúa.
Hasta aquí hemos querido graficar a modo de síntesis, cómo entendemos la Educación Popular, parte de un futuro cuadernillo sobre el tema, que esperamos los haya dejado con el gustito, y por tanto, con la inquietud de que se transforme en iniciativa para seguir profundizando.
CR. Juan Enríquez
¡Hasta la victoria, siempre!